Corea del Sur demuestra cómo la tecnología y la política reducen drásticamente el desperdicio de alimentos
Contenedores inteligentes: precisión que cambia comportamientos
En Seúl, los contenedores con identificación por radiofrecuencia (RFID) permiten a los residentes pesar sus residuos alimentarios al gramo y pagar en función de lo depositado. Esta transparencia genera un cambio de hábitos: los hogares eliminan la humedad de los desperdicios, ajustan las raciones y evitan el exceso, reduciendo el desperdicio hasta un 51 % en comunidades piloto.
Min Geum-nan, residente de Gangdong, explica: “Si no se elimina el agua, sale caro. Aprendes tus propios trucos para no desperdiciar”. La facilidad de desechar pequeñas cantidades varias veces al día también ha eliminado problemas de olores y plagas.
Evolución normativa y tecnológica
Corea del Sur inició su transformación en 1995 con un sistema de pago por generación de residuos, seguido de la prohibición del vertido de alimentos en vertederos en 2005. La introducción de contenedores RFID en la década de 2010 estandarizó la recolección, mientras que las tarifas por peso se integran automáticamente en las facturas de mantenimiento.
Actualmente, Seúl cuenta con 27.289 contenedores RFID que cubren más del 80 % de los residentes en apartamentos, con un reducción del desperdicio diario del 23,9 % en una década. A nivel nacional, se han instalado más de 150.000 unidades en 186 municipios.
Procesamiento eficiente y valorización de residuos
Los residuos se llevan a plantas de procesamiento donde se trituran, se separan contaminantes y se prensan para extraer líquidos. Los sólidos restantes se transforman en pienso animal (42 %), compost (33 %) y biogás (16 %). El biogás alimenta los sistemas de secado y control de olores, cerrando un ciclo productivo eficiente y sostenible.
Resultados y aprendizajes
El modelo surcoreano demuestra que la combinación de infraestructura tecnológica, normativa estricta y educación ciudadana puede generar cambios culturales duraderos y resultados medibles: menos residuos, mayor conciencia doméstica y generación de recursos valiosos a partir de alimentos que antes se desperdiciaban.
Los desafíos actuales incluyen la financiación de nuevas unidades, la sustitución de equipos antiguos afectados por la corrosión y la extensión del sistema a viviendas pequeñas o municipios con menos recursos. Seúl planea alcanzar el 90 % de cobertura de contenedores RFID para 2030 y añadir incentivos mediante puntos canjeables por servicios públicos.
Un modelo replicable para la sostenibilidad global
El enfoque de Corea del Sur destaca por su visión integral: prohibición de vertederos, reciclaje obligatorio, medición precisa y plantas de procesamiento diseñadas específicamente para residuos alimentarios. Este modelo ofrece lecciones valiosas para otros países que buscan reducir emisiones de gases de efecto invernadero, fomentar la economía circular y transformar los hábitos de consumo.
[Este contenido procede de EL DIARIO Lee el original aquí]





