Más que una tendencia ambiental, se trata de una reconfiguración profunda de las cadenas de producción, donde residuos orgánicos, agrícolas, industriales y urbanos pasan a integrarse como insumos dentro de nuevos procesos productivos.
Europa avanza lentamente en plásticos circulares: el crecimiento del 1,2% y la persistencia de la incineración y el vertido evidencian el freno de la transición circular.
El biometano convierte residuos agroganaderos en gas renovable inyectable en la red, contribuyendo a la descarbonización energética y a una gestión más sostenible de los residuos.
El sistema español de reciclaje de envases de vidrio alcanzará una tasa del 72,3% en 2025, superando los objetivos europeos y consolidando la separación en origen como principal método de recuperación
La circularidad de los plásticos en Europa se ha desacelerado, con menor crecimiento de los plásticos circulares y una alta dependencia de la valorización energética y el vertido.