DIWASS: claves del nuevo sistema digital obligatorio para el traslado de residuos en la UE
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La gestión de residuos en la Unión Europea está regulada por un marco normativo que tiene como objetivo garantizar que el tratamiento, reciclaje y transporte de residuos se realice de forma segura, transparente y sostenible, apoyando así la transición hacia una economía circular. Parte fundamental de este marco es el llamado Reglamento de traslado de residuos de la UE (Waste Shipment Regulation o WSR). Este Reglamento fue revisado recientemente para modernizar las normas que rigen el transporte transfronterizo de residuos dentro del mercado único europeo y con terceros países, con especial énfasis en mejorar la trazabilidad, reducir las cargas administrativas y combatir el transporte ilegal de residuos.
Como parte de esa revisión, se ha creado un nuevo sistema digital llamado DIWASS (Digital Waste Shipment System). DIWASS es una plataforma centralizada creada por la Comisión Europea que permitirá el intercambio electrónico obligatorio de información y documentación relacionada con los envíos de residuos transfronterizos dentro de la UE a partir del 21 de mayo de 2026. Este sistema sustituye a los procedimientos basados en papel que eran la norma hasta ahora.
El objetivo de DIWASS es simplificar los procedimientos administrativos y jurídicos asociados al transporte de residuos, aumentando la eficiencia tanto para las empresas como para las autoridades ambientales. Con DIWASS, los operadores (como productores de residuos, transportistas, gestores y autoridades competentes) deberán registrar y gestionar todos los documentos necesarios por medios digitales.
Para las empresas y operadores que gestionan transfronterizos, la entrada en vigor de DIWASS tendrá implicaciones prácticas importantes. Por un lado, deberán registrarse en el sistema digital antes de realizar envíos, lo que implica contar con un perfil digital y, en muchos casos, integrar sus sistemas internos con la plataforma a través de interfaces técnicas. Por otro lado, todos los documentos y comunicaciones exigidos por la normativa en materia de circulación de residuos tendrán que presentarse y procesarse electrónicamente, lo que cambiará fundamentalmente cómo se llevan a cabo estas operaciones comparado con los métodos tradicionales.
Polémica entre asociaciones del sector y peticiones de aplazamiento
Aunque el objetivo de DIWASS es facilitar un mercado interno más eficiente y respetuoso con el medioambiente y cuenta con el apoyo general del sector, su lanzamiento se ha convertido en fuente de controversia. Asociaciones europeas relevantes del sector del reciclaje y la gestión de residuos, entre ellas FEAD (la Federación Europea de Recuperación y Gestión de Residuos), Recycling Europe (antes EuRIC) y otras de industrias relevantes, han expresado preocupaciones operativas y prácticas sobre la implementación de DIWASS.
En concreto, estas asociaciones enviaron una carta a la Comisionada Europea de Medio Ambiente, Jessika Roswall, en la que solicitan formalmente una prórroga de al menos un año en la transición hacia DIWASS. Argumentan que, aunque apoyan la digitalización, el sistema aún no está listo en materia técnica y operativa y que algunas de las obligaciones previstas, como la presentación anticipada del formulario del Anexo VII al menos dos días hábiles antes del envío, pueden generar distorsiones logísticas significativas para los envíos de residuos dentro de la UE, especialmente aquellos organizados con poca antelación.
Según las asociaciones, no se ha dado suficiente tiempo para que las empresas y autoridades adapten sus procesos internos, integren sus sistemas informáticos y completen el registro de miles de operadores que estarán obligados a utilizar DIWASS. También señalan que algunas especificaciones técnicas imprescindibles para la interoperabilidad se publicaron muy tarde en el calendario de implementación, lo que reduce el margen de preparación efectivo antes del 21 de mayo de 2026.
Estas preocupaciones no son solo burocráticas. Varios sectores alertan de que una implementación precipitada sin flexibilidad transitoria podría afectar negativamente a la economía circular, precisamente en un momento en que la Unión Europea apuesta por reforzar los mercados de materias primas secundarias y las cadenas de valor del reciclaje.





