El comercio internacional de residuos plásticos puede ampliar las vías de contaminación por microplásticos
El comercio de residuos como parte del problema de los microplásticos
El comercio internacional de residuos plásticos ha permitido trasladar grandes cantidades de materiales entre países para su tratamiento y reciclaje. Sin embargo, las condiciones en las que estos residuos son gestionados pueden determinar qué parte del material acaba siendo recuperada y qué parte puede liberarse al medio ambiente.
Un estudio publicado en septiembre de 2026 en npj Emerging Contaminants analiza precisamente esta relación y plantea que los movimientos internacionales de residuos plásticos pueden contribuir a mantener y ampliar las fuentes de contaminación por microplásticos. La investigación integra las dinámicas del comercio de residuos con los procesos de generación, transporte y exposición a partículas plásticas.
Los autores proponen así analizar el problema desde una perspectiva que conecte los flujos internacionales de residuos con las consecuencias ambientales que pueden producirse después de su llegada al país receptor.
Del residuo plástico al microplástico
El estudio identifica diferentes mecanismos mediante los cuales los residuos plásticos pueden transformarse en partículas de menor tamaño.
Durante las operaciones de clasificación y reciclaje mecánico, la manipulación y fragmentación de los materiales puede generar partículas. En vertederos y zonas de acumulación, la exposición a la radiación ultravioleta, la oxidación y la abrasión mecánica puede favorecer una fragmentación progresiva de los plásticos.
La investigación también señala la quema a cielo abierto como otra posible fuente de partículas plásticas alteradas térmicamente. Una vez generadas, estas partículas pueden desplazarse mediante diferentes mecanismos ambientales y alcanzar suelos, aguas continentales, ecosistemas marinos y la atmósfera.
Los microplásticos se definen habitualmente como partículas plásticas de menos de cinco milímetros, mientras que el estudio también incorpora la problemática de las partículas de dimensiones nanométricas.
El desplazamiento de los flujos internacionales
La investigación sitúa uno de los principales cambios en la geografía del comercio de residuos plásticos después de la decisión adoptada por China en 2018 de restringir las importaciones de determinados residuos.
Según el estudio, esta modificación provocó un desplazamiento de parte de los flujos hacia países del sudeste asiático, Turquía y otras regiones. En aquellos territorios donde la capacidad de gestión de residuos es limitada, los materiales importados pueden incorporarse a sistemas de tratamiento que presentan mayores posibilidades de vertido incontrolado, quema o reciclaje informal.
El estudio señala que esta redistribución puede incrementar las vías de generación y dispersión de microplásticos en las zonas receptoras. No obstante, también advierte de que el reciclaje mecánico puede generar microplásticos incluso en sistemas que cuentan con una infraestructura de gestión más desarrollada.
Por ello, los autores plantean que el problema no puede analizarse únicamente en función del país de origen o del destino de los residuos, sino considerando toda la cadena de gestión posterior.
Diferentes vías de exposición ambiental
Una de las aportaciones del trabajo es integrar diferentes compartimentos ambientales dentro de un mismo análisis.
Los residuos plásticos comercializados internacionalmente pueden contribuir a la contaminación terrestre, de aguas continentales y marinas y atmosférica, dependiendo de cómo se gestionen y de los procesos de degradación que experimenten.
El estudio relaciona estos procesos con una cadena que comienza con el movimiento transfronterizo del residuo, continúa con su tratamiento y fragmentación y termina con la dispersión de las partículas y su posible exposición para los ecosistemas y las personas.
Los autores consideran que esta conexión resulta relevante porque las investigaciones sobre comercio de residuos, contaminación por microplásticos y exposición ambiental se han abordado con frecuencia de forma separada. Su propuesta consiste en integrar estos elementos para comprender mejor las consecuencias ambientales asociadas a los flujos internacionales de residuos plásticos.
Más información para evaluar los impactos del comercio de residuos
El estudio identifica también importantes lagunas de conocimiento. Entre ellas se encuentra la dificultad para cuantificar con precisión qué cantidad de microplásticos está directamente relacionada con los movimientos internacionales de residuos plásticos y cómo se distribuyen posteriormente entre los diferentes compartimentos ambientales.
Los autores proponen avanzar hacia una interfaz entre ciencia y política que permita conectar los datos sobre flujos de residuos, procesos de generación de microplásticos, transporte ambiental y exposición.
El objetivo sería disponer de información que ayude a diseñar medidas de prevención y gestión que tengan en cuenta no solo el movimiento del residuo, sino también lo que ocurre después de su llegada al destino.
Un contexto regulatorio que refuerza el control de los traslados
Los resultados del estudio coinciden temporalmente con un endurecimiento de las normas europeas sobre el traslado de residuos plásticos. Desde el 21 de mayo de 2026 se aplican nuevas disposiciones del Reglamento europeo de traslado de residuos, entre ellas nuevos controles sobre las exportaciones de residuos plásticos y procedimientos de notificación y consentimiento para determinadas operaciones.
Además, la Unión Europea ha establecido que las exportaciones de residuos plásticos a países no pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos quedarán prohibidas desde el 21 de noviembre de 2026, inicialmente hasta el 21 de mayo de 2029, con las excepciones y condiciones previstas por la normativa.
En septiembre de 2026, la Comisión Europea publicó además una evaluación específica sobre las exportaciones de residuos plásticos a Turquía, uno de los principales destinos de estos materiales. Según la Comisión, en 2025 se exportaron desde la Unión Europea a Turquía unas 510.000 toneladas de residuos plásticos, dentro de un total de 1,4 millones de toneladas exportadas por la Unión Europea ese año. La evaluación identifica, entre otros aspectos, carencias de información sobre la generación y el tratamiento de residuos y sobre los efectos de los residuos importados en la gestión de los residuos nacionales.
El estudio científico no evalúa estas medidas europeas ni establece una relación causal con ellas. Sin embargo, ambos elementos sitúan en primer plano una misma cuestión: la necesidad de conocer qué ocurre con los residuos plásticos después de cruzar las fronteras y qué condiciones de gestión determinan sus posibles impactos ambientales.







