El desmantelamiento de un parque eólico escocés permite recuperar el 99,9 % de sus residuos
Un parque pionero llega al final de su vida útil
Hagshaw Hill 1 comenzó a funcionar en 1995 y se convirtió en el primer parque eólico comercial de Escocia. Después de casi tres décadas de actividad, sus 26 aerogeneradores fueron desmantelados en 2023 para dar paso a un nuevo proyecto de repotenciación.
El proceso ha permitido sustituir las antiguas instalaciones por 14 aerogeneradores de mayor tamaño y capacidad. La nueva instalación alcanza aproximadamente 80 megavatios de potencia, frente a los 15,6 megavatios de capacidad del parque original.
Pero la actuación no se ha limitado a sustituir los equipos. Una evaluación realizada por la consultora Mott MacDonald para ScottishPower Renewables ha analizado el destino de los materiales procedentes del desmantelamiento y ha documentado su elevado nivel de recuperación.
El 79,5 % de los materiales se destinó al reciclaje
Según los resultados de la evaluación, el 79,5 % de los materiales fue reciclado, mientras que otro 20,4 % fue reutilizado o conservado como piezas de repuesto. En conjunto, estas vías de gestión representan el 99,9 % de los materiales analizados, mientras que menos del 0,1 % fue destinado a eliminación.
El proyecto contó con empresas de la cadena de suministro de Escocia y de otras partes del Reino Unido. Según ScottishPower Renewables, buena parte de esta actividad se desarrolló con proveedores situados a menos de 30 millas del emplazamiento, lo que permitió mantener una parte importante de las operaciones dentro del entorno próximo.
La experiencia muestra así una vía para abordar el final de la vida útil de los primeros parques eólicos comerciales a medida que estas instalaciones comienzan a ser sustituidas por equipos más modernos.
Las palas, uno de los principales retos
Uno de los elementos destacados del proyecto ha sido la gestión de las palas de los aerogeneradores. Mientras que materiales como el acero cuentan con vías de recuperación consolidadas, los componentes fabricados con materiales compuestos presentan mayores dificultades para su reciclaje.
En Hagshaw Hill, todas las palas fueron recicladas por una empresa especializada y transformadas en un polímero destinado a sustituir materiales convencionales utilizados en construcción e ingeniería. El material recuperado puede emplearse en aplicaciones como elementos de vallado, postes de señalización y componentes para sistemas de drenaje.
Esta solución permite evitar que las palas terminen en operaciones de eliminación y, al mismo tiempo, introduce sus materiales en nuevas aplicaciones. El proyecto constituye así un ejemplo de valorización de componentes que tradicionalmente han planteado mayores dificultades al llegar al final de su vida útil.
Reutilización de componentes y materiales
No todos los elementos procedentes del desmantelamiento tuvieron que someterse a procesos de reciclaje. El 20,4 % fue reutilizado o conservado como piezas de repuesto, manteniendo los componentes en uso o facilitando su utilización posterior. Parte de estos elementos también se destinará a actividades de formación para el sector.
Este planteamiento permite combinar diferentes estrategias de gestión según las características de cada componente. El reciclaje se aplica cuando resulta posible recuperar materiales, mientras que aquellos elementos que conservan una utilidad pueden mantenerse en servicio o utilizarse para otros fines.
La repotenciación abre una nueva etapa
El caso de Hagshaw Hill se produce en un momento en el que los primeros parques eólicos comerciales comienzan a alcanzar el final de su vida útil. La sustitución de los antiguos aerogeneradores por equipos más modernos permite mantener el aprovechamiento energético del emplazamiento y, al mismo tiempo, plantea la necesidad de gestionar los residuos y materiales derivados del desmantelamiento.
En Hagshaw Hill, las 26 turbinas originales han dado paso a 14 nuevos aerogeneradores, con una capacidad de generación de aproximadamente 80 megavatios y una producción equivalente al consumo anual de unos 57.000 hogares.
La experiencia también pone de manifiesto la necesidad de desarrollar una cadena de gestión capaz de absorber el creciente volumen de equipos que llegarán al final de su vida útil. ScottishPower señala que durante los próximos diez años tendrá que desmantelar aproximadamente un gigavatio de aerogeneradores, lo que incrementará la demanda de soluciones para su reutilización y reciclaje.
Hacia una gestión circular de los aerogeneradores
El desmantelamiento de Hagshaw Hill muestra que la gestión del final de vida puede integrarse en los procesos de repotenciación de los parques eólicos. La combinación de reciclaje, reutilización y recuperación de componentes ha permitido mantener el 99,9 % de los materiales dentro de estas vías de aprovechamiento, con menos del 0,1 % destinado a eliminación.
A medida que más instalaciones de primera generación sean sustituidas por nuevos aerogeneradores, la experiencia de Hagshaw Hill aporta un caso de referencia sobre cómo gestionar los materiales procedentes de estos desmantelamientos y reducir la cantidad de residuos destinados a eliminación.







