El Organismo Internacional de Energía Atómica destaca cómo la tecnología nuclear puede reducir el desperdicio alimentario
Cada año se desperdician alrededor de 1.000 millones de toneladas de alimentos comestibles, según los datos recogidos por la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA). Ante este problema, la organización destaca el papel que pueden desempeñar determinadas técnicas nucleares para mantener los alimentos seguros durante más tiempo, reducir las pérdidas en distintas etapas de la cadena alimentaria y evitar que productos que todavía pueden consumirse terminen descartados.
A través del Centro Conjunto FAO/OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura, la OIEA y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura trabajan con los países en aplicaciones destinadas a reducir las pérdidas y el desperdicio alimentario.
Prolongar la vida útil mediante irradiación
Una de las aplicaciones destacadas por la OIEA es la irradiación de alimentos, una técnica que utiliza fuentes de radiación como rayos X, rayos gamma o haces de electrones para mantener los alimentos frescos y seguros durante más tiempo.
El proceso permite reducir los microorganismos y las plagas responsables del deterioro y puede prolongar de forma significativa la vida útil de determinados productos. La OIEA señala, por ejemplo, que la irradiación puede conseguir que unas fresas almacenadas en refrigeración duren hasta siete días más.
La ampliación de la vida útil puede reducir las pérdidas durante el almacenamiento y el transporte y favorecer que una mayor cantidad de alimentos llegue al consumidor en lugar de ser descartada. La técnica puede aplicarse a productos como frutas, verduras, cereales y especias.
Detectar contaminantes para evitar descartes innecesarios
Las técnicas nucleares también pueden contribuir a reducir el desperdicio asociado a los controles de seguridad alimentaria. Cuando se detectan posibles contaminantes o toxinas durante los controles realizados en los mercados o en las fronteras, los alimentos pueden ser retirados o rechazados y posteriormente descartados.
La OIEA señala que métodos como la fluorescencia de rayos X, el análisis por activación neutrónica, las técnicas basadas en isótopos estables y determinadas herramientas avanzadas de diagnóstico permiten detectar contaminantes de forma rápida y precisa.
Estas aplicaciones pueden reforzar los sistemas de seguridad alimentaria y reducir el descarte de alimentos que, en ausencia de información suficiente, podrían ser retirados pese a ser seguros.
Reducir las pérdidas antes y durante la comercialización
El trabajo de la OIEA también aborda las pérdidas que se producen antes de que los alimentos lleguen al consumidor. Las técnicas nucleares pueden utilizarse para acelerar determinados procesos de mejora vegetal y desarrollar variedades de cultivos más resistentes a enfermedades, plagas y condiciones climáticas adversas, como la sequía o la salinidad.
Según la organización, estas variedades pueden contribuir a reducir las pérdidas de cultivos en el campo. Entre las aplicaciones se encuentra el mejoramiento por mutación, mediante el que se utilizan radiaciones para generar variabilidad que posteriormente puede emplearse en programas de mejora vegetal.
Otra aplicación es la técnica del insecto estéril, que utiliza radiación ionizante para esterilizar insectos criados en instalaciones especializadas. Estos ejemplares se liberan posteriormente en zonas afectadas por determinadas plagas y, al no poder producir descendencia, contribuyen a reducir progresivamente sus poblaciones.
La OIEA señala que esta técnica ya ha ayudado a países como República Dominicana a combatir plagas agrícolas y proteger los cultivos.
Menos desperdicio durante el comercio de alimentos
Las pérdidas también pueden producirse durante los procesos de inspección y certificación, cuando los alimentos permanecen almacenados mientras se esperan los resultados de los controles.
En este ámbito, las técnicas nucleares e isotópicas pueden utilizarse para verificar la autenticidad de los alimentos, detectar adulteraciones y comprobar información relacionada con su etiquetado. Una certificación más rápida puede reducir los tiempos de espera y, con ello, el riesgo de que los productos se deterioren antes de llegar a su destino.
La OIEA y la FAO desarrollan estas aplicaciones dentro de sus programas de seguridad y calidad alimentaria, incluida la iniciativa Atoms4Food, que busca utilizar técnicas nucleares para mejorar la productividad agrícola, reducir las pérdidas y el desperdicio alimentario, reforzar la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición.
Las aplicaciones descritas por la OIEA muestran que la reducción del desperdicio alimentario no depende únicamente de la gestión de los alimentos una vez descartados. Algunas tecnologías pueden actuar previamente, prolongando su vida útil, evitando pérdidas en la producción y el almacenamiento, mejorando los controles de seguridad y reduciendo los descartes asociados a los procesos de comercialización.







