Inclusión del sector informal en la circularidad de residuos: el caso de Myanmar
En países de ingresos bajos y medianos, donde la infraestructura municipal de gestión de residuos es insuficiente, una economía circular “en la práctica” se construye a partir de dinámicas informales de recolección, clasificación y comercialización de materiales recuperables. En Myanmar, este fenómeno se manifiesta a través de redes no reguladas de recolectores callejeros, comerciantes de chatarra y pequeños operadores de reciclaje que conforman el principal nexo entre los residuos y los mercados de materiales recuperados.
Función técnica del sector informal en la circularidad
- Recuperación de materiales: Los recolectores informales extraen fracciones de alto valor reciclable (vidrio, metales, papel, plásticos) que de otro modo terminarían en vertederos o en el entorno. Esto reduce la presión sobre sistemas formales insuficientes y disminuye la necesidad de materias primas vírgenes.
- Reducción de residuos enviados a tratamiento final: La reutilización y comercialización local de materiales limita la cantidad de residuos que deben gestionarse mediante vertederos o incineración.
- Generación de ingresos en economías frágiles: La cadena informal proporciona medios de subsistencia en contextos con empleo formal limitado. Su participación contribuye indirectamente a resiliencia social.
Estas funciones replican, a nivel operativo, componentes clásicos de la economía circular: recolección selectiva, recuperación de recursos y reinserción de materiales en mercados de reciclaje, aunque sin reconocimiento ni soporte institucional.
Barreras para la formalización efectiva
El análisis identifica varios obstáculos estructurales para integrar al sector informal dentro de sistemas oficiales de gestión de residuos:
- Falta de reconocimiento normativo: Los recolectores y comerciantes informales no están contemplados en las políticas nacionales de residuos o economía circular, lo que limita su acceso a flujos de residuos y a beneficios regulatorios.
- Condiciones laborales inseguras: La ausencia de protección social, equipos de seguridad y condiciones de trabajo formales expone a estos trabajadores a riesgos ambientales y de salud.
- Estigma social y exclusión: La percepción negativa de las actividades informales dificulta su inclusión en estrategias públicas, aun cuando aportan significativamente a la recuperación de materiales.
- Déficit de datos y políticas coherentes: La falta de estadísticas oficiales sobre volúmenes recuperados por el sector informal y la ausencia de marcos regulatorios adaptados dificultan el diseño de mecanismos de apoyo.
Integración del sector informal: un enfoque de transición justa
El análisis propone marcos técnicos y de política basados en una transición justa (just transition) para vincular sostenibilidad ambiental con equidad social:
- Reconocimiento formal: Registrar y reconocer a los recolectores y operadores informales como actores legítimos dentro de las cadenas de gestión de residuos, permitiéndoles acceder a flujos, contratos y redes de reciclaje formales.
- Integración operativa: Establecer acuerdos con cooperativas y mecanismos de contratación que conecten trabajadores informales con los sistemas municipales o privados de gestión.
- Apoyo técnico y de mercado: Proveer formación, equipos de protección, seguros de salud y acceso a mercados justos para productos reciclados. Esto mejora la calidad de la recuperación de materiales y reduce vulnerabilidades socioeconómicas.
Implicaciones para la gestión de residuos y la circularidad
- Eficiencia material: La inclusión del sector informal puede aumentar las tasas de recuperación de materiales reciclables, especialmente en ausencia de infraestructura estatal robusta.
- Resiliencia del sistema: Integrar actores informales permite un uso más óptimo de la capacidad local existente y reduce la dependencia exclusiva de inversiones públicas en infraestructura.
- Justicia social: Formalizar y apoyar a recolectores informales contribuye al empleo decente y a la reducción de vulnerabilidades, alineándose con objetivos de desarrollo sostenible.
En síntesis, la experiencia de Myanmar muestra que en contextos donde la gestión formal de residuos está subdesarrollada, la economía circular ya se articula a través de actores informales altamente eficientes en la recuperación de recursos. Incorporar estos actores con reconocimiento y soporte técnico puede mejorar la sostenibilidad de los sistemas de residuos y fomentar transiciones más equitativas hacia modelos circulares.
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