La Confederación Empresarial Española de la Economía Social pide preservar la capacidad de recogida y reutilización del textil
La transición hacia el nuevo sistema de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para los residuos textiles requiere, según la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES), medidas transitorias que permitan mantener la infraestructura desarrollada durante las últimas décadas para la recogida, clasificación, reutilización y reciclaje de estos residuos.
La organización advierte de que el desequilibrio entre el volumen de textil recogido y la capacidad disponible para darle una salida sostenible ya está teniendo consecuencias sobre la recogida. En los territorios más afectados se están adecuando temporalmente los servicios e incluso se han suspendido o retirado determinados puntos de recogida. CEPES señala que, en una primera fase, estas medidas supondrán una reducción del 7 % de la recogida, equivalente a unas 4.000 toneladas, aunque este porcentaje podría aumentar si no se alcanza una solución.
Una infraestructura construida durante décadas
CEPES destaca que España cuenta con una red de recogida, clasificación, reutilización y reciclaje que deberá servir de base para el futuro modelo de gestión textil.
En 2024, las empresas de la Economía Social recogieron de forma separada cerca de 119.000 toneladas de residuos textiles mediante aproximadamente 30.000 contenedores, diez plantas de clasificación, operadores especializados y redes de reutilización y reciclaje distribuidas por todo el territorio nacional. Esta estructura cuenta además con unos 310 puntos de venta.
Sin embargo, la recogida separada todavía alcanza únicamente al 13 % del residuo textil generado, mientras que el 87 % restante continúa fuera de este circuito.
Para CEPES, mantener esta capacidad resulta especialmente relevante porque la reutilización requiere instalaciones de clasificación, tecnología, conocimiento especializado, trazabilidad y redes de donación y comercialización.
El impacto del retraso en la implantación del nuevo sistema
Las empresas y entidades del sector han reforzado durante los últimos años sus instalaciones, equipos y sistemas de trazabilidad para prepararse para la implantación de la RAP, además de invertir en nuevas capacidades de reutilización y reciclaje.
Según CEPES, el retraso en el desarrollo reglamentario ha dejado estas inversiones sin el marco de financiación previsto. Mientras tanto, las organizaciones continúan asumiendo costes crecientes y prestando los servicios de recogida y gestión, en un contexto en el que también ha aumentado el volumen de ropa depositada en los contenedores.
La organización considera que esta situación dificulta mantener toda la capacidad de recogida existente sin una financiación suficiente y sin nuevas salidas para los materiales recuperados.
Más de 3.700 empleos vinculados al sector
La dimensión del sistema no se limita a la gestión de residuos. CEPES señala que las empresas de la Economía Social gestionan más del 60 % del residuo textil tratado en España y generan más del 90 % del empleo del sector, con más de 3.700 puestos de trabajo.
Una parte de esta actividad está vinculada además a procesos de inserción sociolaboral y al empleo de personas en situación de vulnerabilidad y personas con discapacidad.
En este contexto, CEPES reclama que la transición hacia el nuevo modelo permita conservar las capacidades ambientales, sociales y territoriales que ya existen. La organización defiende que el futuro sistema debe apoyarse en esta infraestructura en lugar de generar una nueva red desde cero.
Financiación transitoria para mantener la red existente
Ante esta situación, CEPES plantea mecanismos transitorios de financiación hasta que el sistema de Responsabilidad Ampliada del Productor esté plenamente desplegado.
La organización defiende un modelo basado en una financiación suficiente, transparencia y trazabilidad, que permita mantener las capacidades actuales de recogida, gestión, clasificación, reutilización y reciclaje.
El objetivo, según CEPES, es evitar que la infraestructura existente se debilite durante el periodo de transición y garantizar que España pueda contar con las capacidades necesarias cuando el nuevo modelo de gestión textil esté plenamente operativo.
La organización considera que preservar esta red permitirá mantener conjuntamente la capacidad de gestión de residuos, el conocimiento especializado, el empleo y la implantación territorial que se han desarrollado durante años alrededor de la recuperación y reutilización de textiles.







