La OIT alerta: la circularidad será clave para crear empleo y reducir residuos en la próxima década
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte en su último informe que la transición hacia una economía circular y baja en carbono podría convertirse en uno de los mayores motores de creación de empleo de la próxima década, con el potencial de generar hasta 100 millones de nuevos empleos verdes para 2030 en todo el mundo. Este cambio estructural, señala, será decisivo para frenar la crisis climática y reducir el impacto ambiental derivado de los residuos y del uso masivo de materias primas.
El organismo subraya que sectores como el reciclaje, la reutilización, la reparación, la gestión avanzada de residuos, el ecodiseño y la valorización de materiales podrían experimentar un crecimiento sin precedentes si los países adoptan políticas activas para impulsar la circularidad. Estas actividades no solo reducen la presión sobre los recursos naturales, sino que también disminuyen de manera significativa las emisiones asociadas a la extracción, producción y transporte de materiales vírgenes.
Residuos y materiales críticos: un punto de inflexión
La OIT destaca el papel del sector de residuos como uno de los ejes estratégicos de la transición ecológica. En la actualidad, solo una fracción de los materiales recuperables vuelve a los ciclos productivos, lo que limita la autonomía material de los países y aumenta las emisiones.
La generalización de modelos circulares permitiría evitar millones de toneladas de residuos, especialmente plásticos, textiles, metales y aparatos electrónicos, al tiempo que impulsaría cadenas de valor basadas en la recuperación y el reuso.
Además, el informe recuerda que la circularidad es clave para garantizar el acceso sostenible a materiales estratégicos —como aluminio, cobre, tierras raras o polímeros técnicos— cuya demanda se disparará en los próximos años por la electrificación, la transición energética y el crecimiento de tecnologías verdes.
Riesgos laborales y necesidad de una transición justa
Aunque el balance global es positivo, la OIT advierte que la transición podría poner en riesgo hasta 78 millones de empleos en sectores intensivos en carbono, en industrias extractivas o en actividades basadas en modelos lineales de producción y consumo.
Por ello, el organismo insiste en que las políticas de economía circular deben aplicarse bajo un marco de transición justa, con medidas de:
- formación y recualificación profesional,
- protección social para los sectores vulnerables,
- apoyo técnico y financiero a empresas en reconversión,
- creación de empleo verde de calidad y con garantías laborales
Oportunidad para Europa y para la gestión circular de residuos
La OIT señala que regiones como la Unión Europea se encuentran en una posición privilegiada para liderar la transformación, especialmente en ámbitos como la gestión de residuos urbanos, la valorización de materiales secundarios, la innovación en reciclado y la digitalización de cadenas de suministro.
La circularidad, recalca, es fundamental para cumplir los objetivos climáticos del continente, reducir la dependencia de materiales importados y reforzar la autonomía industrial.
Una transición que une empleo, clima y residuos
El informe concluye que la economía circular no es únicamente una estrategia ambiental, sino también un programa global de empleo verde y desarrollo económico sostenible.
Transformar los residuos en recursos, prolongar la vida útil de los materiales y reducir el consumo de materias primas puede impulsar un crecimiento más resiliente, menos contaminante y socialmente más equitativo.
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