La SEMINCI de Valladolid estrena una Espiga Verde para premiar valores medioambientales

La 63ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), del 20 al 27 de octubre, otorgará a partir de esta edición una Espiga Verde para premiar a la película que mejor represente los valores medioambientales, entre un conjunto de siete largometrajes (entre ficción y documentales) y un cortometraje. El galardón, con vocación de continuidad, contará con un jurado propio integrado, entre otros miembros, por David Baute, director del Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias, y el director de EFEverde Arturo Larena.
Las películas en competición dentro de este apartado son los documentales “Youth Unstoppable”, de la directora canadiense Slater Jewell-Kemker; “Die Grüne Lüge”, del austriaco Werner Boote; “Poisoning Paradise”, de la estadounidense Keely Shaye Brosnan y Teresa Tico; y “Cantábrico”, del español Joaquín Gutiérrez Acha, además del cortometraje “Butine Badiaké: Un buen viaje”, de Pilar Díez y Paloma Pérez.
Todas ellos optan a la Espiga Verde junto a otros títulos programados dentro de la Sección Oficial: los largos de ficción “Aga”, del búlgaro Milko Lazarov, y “Kona Fer Í Strid” (La mujer de la montaña), del islandés Benedikt Erlingsson; y de Tiempo de Historia: “Viaje a los pueblos fumigados”, del argentino Pino Solanas.
El jurado encargado de calificar esta sección especial se completa con Mónica Parrilla, coordinadora del Equipo de Género de Greenpeace; Elvira Cámara, coordinadora estatal de Ecologistas en Acción; y Carmen Duce, técnico de la Oficina de Cooperación Internacional para el Desarrollo dentro de la Universidad de Valladolid.
El festival de cine de Valladolid ha enmarcado estas proyecciones dentro de las jornadas Cine y Cambio Climático (26 y 27 de octubre), que completarán un taller de trabajo y varias mesas redondas, una de las cuales tendrá como protagonista al productor Álvaro Longoria con el lema de “¿El cine contamina?”. Esta mesa de debate analizará la progresiva implantación de la denominada Green Shotting Card, un código de medidas para la reducción de la contaminación durante los rodajes de las películas, según las mismas fuentes.