La UE plantea aplicar el “cero técnico” en residuos de plaguicidas para importaciones agrícolas
El paquete legislativo “Food & Feed Omnibus” incluye una propuesta que podría establecer que, en las importaciones agrícolas, cualquier sustancia activa prohibida en la UE sea detectada y bloqueada al nivel más bajo detectable por laboratorio, conocido como “cero técnico”.
Actualmente, ciertos residuos de plaguicidas o metales pesados como el cadmio pueden entrar en la UE si no superan los límites legales de 0,05 mg/kg, lo que ha generado preocupación entre los agricultores comunitarios por la competencia desleal frente a productos importados.
Principales implicaciones
- Seguridad alimentaria reforzada: alimentos contaminados con sustancias prohibidas serían bloqueados antes de entrar en la cadena comercial.
- Aplicación del principio de reciprocidad: los productos importados tendrían que cumplir con los mismos estándares de producción que los europeos.
- Transparencia y homogeneidad normativa: busca evitar un mercado “a dos velocidades” con normas más laxas para importaciones frente a productores comunitarios.
Contexto sectorial
La medida responde a reclamos históricos del sector agrario, que ha denunciado que los acuerdos comerciales con terceros países facilitan la entrada de productos tratados con plaguicidas prohibidos en la UE. Este fenómeno genera ventajas de costes y normativa sobre el uso de fitosanitarios que afectan la competitividad de los productores europeos.
Cláusulas espejo
El debate normativo se vincula al concepto de cláusulas espejo, que exigen que los productos importados cumplan los mismos estándares de producción que los locales. Este principio fue central en las negociaciones del tratado Mercosur y refuerza la demanda de igualdad de condiciones en el mercado europeo.
Retos operativos
Carles Peris, secretario general de La Unió, señala que la efectividad de la propuesta dependerá de:
- La claridad y generalización de la norma,
- La aplicación práctica de controles en frontera,
- La posibilidad de incrementar los controles hasta un 50 % de las importaciones agrícolas.
La adopción del “cero técnico” se perfila como un instrumento técnico y normativo para asegurar la sostenibilidad del sector agrícola europeo y garantizar que las importaciones cumplan con los estándares de seguridad y calidad establecidos para los productores de la UE.








