La UE refuerza la gobernanza ambiental del Mediterráneo en la COP24 del Convenio de Barcelona
La 24ª reunión de las Partes Contratantes del Convenio de Barcelona (COP24), celebrada en El Cairo del 2 al 5 de diciembre, ha marcado un nuevo hito en la cooperación regional para la protección del mar Mediterráneo. Los países participantes, incluidos los Estados miembros de la Unión Europea, reafirmaron su compromiso de avanzar de forma coordinada en la preservación de uno de los ecosistemas marinos más presionados y estratégicos del planeta.
Las decisiones adoptadas en la COP24 refuerzan la política medioambiental marina de la UE y consolidan un enfoque integrado de gestión, que reconoce la interdependencia entre los sistemas terrestres y marinos, la biodiversidad y las actividades humanas. Este planteamiento se alinea con los objetivos europeos de lograr mares saludables, resilientes y productivos, en coherencia con la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina.
Desarrollo sostenible y gobernanza inclusiva
En la declaración ministerial conjunta, los representantes subrayaron que la inversión en desarrollo sostenible no solo es una herramienta de protección ambiental, sino también un motor de empleo y de mejora de las condiciones sociales y económicas en la región mediterránea. Asimismo, se destacó el papel de un medio ambiente sano como base de la estabilidad económica a largo plazo.
La declaración incorpora además un compromiso explícito para ampliar la participación de organizaciones de mujeres y jóvenes en los procesos de toma de decisiones ambientales en la cuenca mediterránea, reforzando una gobernanza más inclusiva y alineada con las prioridades transversales de la UE en materia de igualdad y participación social.
Decisiones clave para la próxima década
Entre los principales acuerdos alcanzados en la COP24 destacan:
- Estrategia mediterránea actualizada para el desarrollo sostenible, que servirá de hoja de ruta durante la próxima década para compatibilizar la protección del medio marino con el apoyo al empleo, las comunidades costeras y el crecimiento económico.
- Refuerzo del enfoque ecosistémico, basado en la mejor evidencia científica disponible, con el objetivo de mejorar la conservación del Mediterráneo y avanzar hacia ecosistemas marinos más resilientes frente a las presiones antrópicas y climáticas.
- Marco regional actualizado de adaptación al cambio climático, orientado a fortalecer la resiliencia climática e hídrica de los países mediterráneos y a mejorar la protección de ecosistemas costeros especialmente vulnerables. La implementación de este marco será coordinada por un nuevo Centro de Actividad Regional para el Cambio Climático.
Un mar estratégico bajo presión ambiental
El Mediterráneo es un pilar económico clave para la Unión Europea, al sostener millones de empleos en sectores como el turismo, la pesca, el transporte marítimo y las industrias costeras, además de ser fundamental para la cohesión social y el desarrollo del sur de Europa. Al mismo tiempo, es un punto crítico de cambio climático y pérdida de biodiversidad, sometido a crecientes presiones ambientales derivadas de la contaminación, la sobreexplotación de recursos y el calentamiento global.
En este contexto, la cooperación regional resulta esencial. De acuerdo con la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina, los Estados miembros de la UE deben coordinarse entre sí y con países no comunitarios a través de estructuras de cuenca marítima, siendo los convenios marinos regionales un instrumento clave para la coherencia y eficacia de las estrategias marinas.
El Convenio de Barcelona, que celebra este año su 50º aniversario, continúa siendo el principal marco regional para la protección del medio marino y costero del Mediterráneo, apoyando planes nacionales y regionales orientados a un desarrollo sostenible que garantice la conservación del océano para las generaciones futuras.
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