Nanoplásticos en el Atlántico Norte: hacia una revisión del balance de masa de la contaminación plástica
Fracción emergente y limitaciones analíticas
La contaminación plástica marina ha sido evaluada históricamente a partir de macro y microplásticos, mientras que los nanoplásticos (<1 µm) han permanecido fuera de los balances globales debido a limitaciones en su detección y cuantificación. Esta fracción, generada principalmente por la fragmentación progresiva de plásticos, presenta propiedades diferenciadas y requiere metodologías analíticas específicas.
Distribución y concentraciones en la columna de agua
Un estudio financiado por el Consejo Europeo de Investigación confirma la presencia generalizada de nanoplásticos en el Atlántico Norte, con un patrón vertical definido:
- Capa de mezcla (superficie): ~18,1 mg/m³ (hasta 25 mg/m³ en zonas costeras)
- Capa intermedia (~1.000 m): ~10,9 mg/m³
- Capa profunda: ~5,5 mg/m³
Este gradiente refleja tanto la proximidad a fuentes continentales como los procesos de transporte y degradación en el medio marino.
Composición polimérica dominante
Los nanoplásticos identificados corresponden mayoritariamente a polímeros de alta demanda global:
- Tereftalato de polietileno (PET)
- Poliestireno (PS)
- Cloruro de polivinilo (PVC)
Su distribución diferencial en profundidad se asocia a propiedades físico-químicas como densidad, flotabilidad y comportamiento frente a la degradación.
Implicaciones en el balance de masa
Las estimaciones de masa total de nanoplásticos en la capa superficial del Atlántico Norte (11,73–15,20 Mt) superan ampliamente las cifras reportadas para macro y microplásticos combinados en la misma región (<0,5 Mt). Este resultado sugiere una posible infravaloración estructural de la carga total de contaminación plástica.
Consideraciones técnicas y regulatorias
A pesar de su relevancia potencial, persisten limitaciones clave:
- Falta de estandarización en métodos de muestreo y análisis.
- Escasa integración en modelos globales de contaminación.
- Tratamiento normativo indirecto por parte de la Comisión Europea, que los incluye dentro de los microplásticos.
En conjunto, los nanoplásticos se perfilan como una fracción crítica —y aún insuficientemente caracterizada— en la evaluación de la contaminación marina, con implicaciones directas para la monitorización ambiental y el desarrollo de políticas públicas.








