Orujos vitivinícolas como herramienta de valorización enológica
De residuo a recurso tecnológico
El orujo, principal subproducto generado durante la elaboración del vino, podría convertirse en una materia prima secundaria de alto valor para la propia industria vitivinícola. Un equipo de la Universidad de Sevilla ha demostrado que estos residuos pueden emplearse para modular las características organolépticas del vino, reduciendo significativamente su astringencia y favoreciendo una producción más circular.
La investigación se enmarca en la búsqueda de soluciones sostenibles frente a los desafíos derivados del cambio climático, especialmente aquellos relacionados con la maduración desequilibrada de la uva.
Cambio climático y calidad enológica
El aumento de las temperaturas está acelerando la acumulación de azúcares en la uva, mientras que la evolución de los compuestos fenólicos no sigue el mismo ritmo. Como consecuencia, se obtienen vinos con perfiles sensoriales menos equilibrados y mayores niveles de astringencia.
Ante este escenario, los investigadores plantean una alternativa basada en la reutilización de subproductos generados dentro de la propia bodega, evitando la incorporación de afinantes comerciales externos.
Análisis rápido para una selección eficiente
La metodología desarrollada incorpora tecnologías portátiles de espectroscopía de infrarrojo cercano (NIR), capaces de caracterizar el orujo de forma rápida, no destructiva y directamente en las instalaciones de producción.
Tras analizar 111 muestras correspondientes a las variedades Zalema, Pedro Ximénez y Moscatel, el estudio identificó al espectrómetro portátil MicroNIR como la herramienta más eficaz para determinar el potencial de valorización de cada residuo.
Proceso de aplicación
- Caracterización in situ del orujo mediante espectroscopía NIR.
- Selección de las fracciones con mayor potencial enológico.
- Incorporación temporal al vino durante la elaboración.
- Retirada posterior mediante filtración antes del embotellado.
Resultados: mejora sensorial y valorización de residuos
Los ensayos realizados sobre vinos de la variedad Syrah evidenciaron una reducción de hasta el 50 % de la sensación de aspereza asociada a los flavanoles, compuestos fenólicos responsables de la astringencia.
Además de mejorar la textura y percepción en boca, la técnica permite aprovechar un flujo residual tradicionalmente complejo de gestionar, integrándolo nuevamente en la cadena de valor del vino.
Beneficios para la economía circular del sector
La propuesta aporta ventajas ambientales y operativas relevantes:
- Valorización de subproductos vitivinícolas dentro del propio proceso productivo.
- Reducción de residuos destinados a gestión externa.
- Menor dependencia de aditivos enológicos comerciales.
- Incorporación de herramientas de control rápido para la toma de decisiones en bodega.
- Mayor resiliencia del sector frente a los efectos del cambio climático.
Hacia un afinado enológico de precisión
Las próximas investigaciones se centrarán en el estudio de las paredes celulares de la uva con el objetivo de desarrollar sistemas de "afinado a medida" basados en biomateriales procedentes de los propios residuos de vinificación.
Este enfoque refuerza el papel de la economía circular en la industria agroalimentaria, transformando subproductos de bajo valor en recursos funcionales capaces de mejorar tanto la sostenibilidad como la calidad final de los productos.






