Presas de relaves: riesgo estructural y fallos catastróficos en un contexto de cambio climático
Infraestructuras críticas y pasivos a largo plazo
Las presas de relaves constituyen sistemas de almacenamiento de residuos mineros diseñados para confinamiento permanente de materiales potencialmente peligrosos, incluyendo metales pesados y compuestos ácidos. Su estabilidad depende de condiciones geotécnicas, hidrológicas y operativas que requieren mantenimiento continuo a largo plazo.
Sin embargo, el aumento de eventos meteorológicos extremos —lluvias intensas, inundaciones y variabilidad climática— está modificando su perfil de riesgo, incrementando la probabilidad de fallos estructurales.
Fallo reciente y consecuencias ambientales
En 2025, el colapso de una presa en el cinturón del cobre de Zambia liberó más de 50 millones de m³ de efluentes ácidos y metales pesados hacia la cuenca del río Kafue. El vertido provocó:
- Mortalidad masiva de fauna acuática.
- Contaminación extendida aguas abajo (>90 km).
- Interrupción del suministro de agua potable en áreas urbanas.
- Pérdida de productividad agrícola por degradación del suelo.
Este tipo de eventos ilustra la alta movilidad y persistencia de contaminantes asociados a residuos mineros.
Distribución global y exposición ambiental
Análisis recientes indican que al menos un 5% de las presas de relaves conocidas se ubican en áreas clave de biodiversidad, mientras que estudios adicionales sugieren que hasta un 9% podrían encontrarse en zonas protegidas.
Estos emplazamientos incrementan el riesgo ambiental, al coincidir con ecosistemas sensibles y especies vulnerables, amplificando el impacto potencial de un fallo.
Naturaleza del impacto: persistencia y bioacumulación
Los residuos contenidos en estas infraestructuras presentan características críticas:
- Persistencia química: los metales pesados no se degradan.
- Transformación: pueden evolucionar hacia formas más tóxicas.
- Bioacumulación: incorporación en cadenas tróficas.
- Alteración edáfica: inhibición del crecimiento vegetal y afectación de microbiota.
Los efectos pueden extenderse durante décadas, dificultando los procesos de recuperación ambiental.
Eventos históricos de referencia
Casos como el colapso de Brumadinho y Mariana evidencian el potencial destructivo de estas infraestructuras:
- Elevada mortalidad humana.
- Liberación masiva de lodos contaminantes.
- Impactos ecológicos a gran escala (centenares de kilómetros de cursos fluviales afectados).
Estos eventos han actuado como catalizadores para la revisión de estándares internacionales.
Gobernanza, estándares y brechas operativas
Tras estos incidentes, organismos como el Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM) han promovido estándares técnicos más estrictos para la gestión de relaves. No obstante, persisten limitaciones relevantes:
- Baja adhesión global a estándares voluntarios.
- Déficits en supervisión técnica en determinadas operaciones.
- Presencia de minería ilegal o artesanal sin controles adecuados.
Asimismo, la falta de transparencia dificulta la evaluación completa del riesgo a escala global.
Perspectiva
Las presas de relaves representan un pasivo ambiental de larga duración cuya gestión requiere enfoques integrados de ingeniería, gobernanza y planificación territorial. En un contexto de creciente demanda de minerales —incluidos aquellos vinculados a la transición energética—, la minimización del riesgo asociado a estos sistemas será un factor crítico para la sostenibilidad del sector extractivo.







