Residuos de maíz impulsan la bio turbosina para una aviación sostenible
Transformando residuos agrícolas en combustible de alto valor
La aviación sigue siendo uno de los sectores más difíciles de descarbonizar debido al elevado consumo energético y la imposibilidad técnica de electrificar aeronaves de gran tamaño. En este contexto, los combustibles sostenibles para aviación (SAF, por sus siglas en inglés) representan una de las soluciones más prometedoras para disminuir su impacto ambiental.
Académicos de la Universidad de Guanajuato (UG), junto con investigadores de otras instituciones mexicanas, han desarrollado un proyecto innovador que convierte la pata de maíz, un residuo agrícola abundante, en bio turbosina mediante la ruta de los furanos, un enfoque poco explorado frente a la vía más convencional de los alcoholes.
La propuesta, titulada “Transformando Residuos Agroindustriales en Combustibles Sostenibles: Innovando con la Ruta de Furanos para la Producción de SAF en México”, obtuvo el tercer lugar en el concurso nacional Sustainable Aviation Fuels México 2025, destacando por su viabilidad técnica, económica y operativa.
Innovación tecnológica y sostenibilidad
El proceso parte de residuos agrícolas y los transforma en combustibles líquidos compatibles con las especificaciones de aviación. La ruta de los furanos permite aprovechar compuestos derivados de la hemicelulosa y otros componentes de la biomasa para generar un producto con propiedades de densidad energética y estabilidad química adecuadas para su uso en motores aeronáuticos.
Este enfoque ofrece varias ventajas:
- Valorización de residuos: convierte subproductos agrícolas en recursos energéticos de alto valor.
- Reducción de emisiones: el uso de bio turbosina puede disminuir significativamente la huella de carbono de los vuelos.
- Integración con la industria: el modelo puede vincular universidades, centros de investigación y aerolíneas, acelerando la adopción de SAF en el mercado.
Implicaciones para la economía circular y el desarrollo nacional
Además del beneficio ambiental, el proyecto tiene un fuerte componente económico y social, al aprovechar materiales locales y abundantes, generar conocimiento tecnológico y abrir oportunidades de innovación industrial en México. La investigación demuestra que la academia puede ofrecer soluciones estratégicas y aplicables a problemas globales como la sostenibilidad de la aviación.
El equipo considera que la colaboración universidad-industria será clave para escalar esta tecnología, optimizar procesos y fomentar la producción de bio turbosina a nivel comercial, cerrando el ciclo entre residuos agroindustriales y energía renovable en el sector aeronáutico.
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