Una etiqueta compostable para frutas busca adaptarse a los nuevos requisitos europeos de envases
Las etiquetas adhesivas de pequeño formato utilizadas en frutas y hortalizas pueden acabar junto con las pieles y otros restos orgánicos cuando el producto se desecha. Su reducido tamaño dificulta su separación y, cuando están fabricadas con materiales no compostables, pueden permanecer en los residuos sometidos a tratamiento biológico.
Para abordar esta cuestión, la empresa británica Futamura y la neerlandesa Bio4Life han desarrollado una etiqueta autoadhesiva certificada como compostable en el hogar y en instalaciones industriales. La solución combina una película de celulosa NatureFlex, desarrollada por Futamura, con un adhesivo compostable BioTAK, de Bio4Life. El desarrollo está dirigido a productos frescos como manzanas, cítricos, aguacates y kiwis.
Una solución pensada para el flujo de residuos orgánicos
La principal característica del desarrollo es que tanto el soporte como el adhesivo de la etiqueta están concebidos para que el conjunto pueda gestionarse mediante compostaje.
Según la comunicación de las empresas, las etiquetas convencionales suelen utilizar plásticos de origen fósil y adhesivos no compostables. Cuando acompañan a las pieles de frutas y hortalizas, pueden entrar en los flujos de residuos orgánicos y llegar a procesos como la digestión anaerobia.
La película de celulosa empleada en la nueva etiqueta procede de pulpa de madera y está diseñada para aplicaciones de etiquetado de productos frescos. Futamura señala además que NatureFlex es adecuada para la digestión anaerobia y que se degrada durante este proceso.
Compostabilidad del soporte y del adhesivo
El desarrollo combina dos elementos para conseguir las características de compostabilidad requeridas. La película de celulosa constituye el soporte de la etiqueta, mientras que el adhesivo está formulado específicamente para aplicaciones compostables.
La solución está certificada para compostaje doméstico e industrial, una característica que permite plantear su utilización en diferentes sistemas de tratamiento de residuos orgánicos.
Además de su comportamiento al final de la vida útil, la película mantiene las prestaciones necesarias para su utilización en procesos industriales de etiquetado, incluida su capacidad de impresión, troquelado y dispensación.
El desarrollo se vincula al nuevo marco europeo
La solución llega en un contexto de cambios en las exigencias aplicables a los envases y sus componentes en la Unión Europea. El Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases establece nuevos requisitos relacionados con la compostabilidad de determinados productos y componentes de envases.
Futamura y Bio4Life sitúan el desarrollo ante los requisitos que serán aplicables a las etiquetas adhesivas fijadas a frutas y hortalizas y señalan el 12 de febrero de 2028 como fecha relevante para su aplicación.
Las empresas consideran necesario avanzar en las pruebas y ensayos de estas soluciones antes de esa fecha para facilitar su incorporación a la cadena de suministro.
Una alternativa para evitar la separación de pequeñas etiquetas
El interés de la solución reside en que aborda un elemento de reducido tamaño que acompaña al producto fresco hasta el momento de su consumo y puede terminar junto con sus residuos orgánicos.
La sustitución de los materiales convencionales por una combinación de película de celulosa y adhesivo compostable busca que la etiqueta pueda integrarse en los procesos de tratamiento previstos para la materia orgánica, evitando que este pequeño componente tenga que separarse del residuo antes de su gestión.
El desarrollo representa así una adaptación del etiquetado de frutas y hortalizas a las nuevas exigencias europeas sobre los materiales compostables y su gestión al final de su vida útil.







