Almaraz se prorroga hasta 2030 y el Gobierno descarta problemas para gestionar los residuos nucleares
La autorización del Gobierno para prolongar la vida útil de la central nuclear de Almaraz, en Cáceres, hasta el 8 de junio de 2030 ha abierto nuevas cuestiones sobre la gestión de los residuos nucleares y la planificación de los futuros desmantelamientos.
El calendario original situaba el cierre de la Unidad I el 1 de noviembre de 2027 y el de la Unidad II el 31 de octubre de 2028. La orden ministerial publicada el 14 de agosto amplía esos plazos en 31 y 19 meses, respectivamente.
El nuevo calendario coincide con el periodo previsto para el cierre de otras instalaciones: Ascó, Cofrentes y Vandellós, a las que posteriormente seguirán otro reactor de Ascó, en 2031, y Trillo, en 2034. Ante este posible solapamiento, el Gobierno descarta que Enresa vaya a verse desbordada.
El desmantelamiento requiere años de preparación
Según las fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica citadas por EL PAÍS, los procesos de desmantelamiento de las centrales nucleares suelen prolongarse entre 10 y 15 años y requieren trabajos preparatorios durante los años anteriores.
El Ministerio señala que incluso manteniendo el calendario inicial ya estaba previsto que existieran periodos de coincidencia entre diferentes centrales. En este contexto, la ampliación del funcionamiento de Almaraz proporciona a Enresa, según las mismas fuentes, tiempo suficiente para continuar con la preparación y dimensionar adecuadamente las operaciones.
Capacidad suficiente para los residuos generados
Otro de los aspectos abordados por el Gobierno es la generación adicional de residuos peligrosos asociada al funcionamiento de Almaraz durante el periodo ampliado.
Las fuentes de Miteco aseguran que Enresa les ha comunicado que esta generación será «muy limitada». Por ello, consideran suficientes las infraestructuras actualmente disponibles para gestionar estos residuos.
Entre ellas se encuentran El Cabril, en Andalucía, y las instalaciones de almacenamiento temporal existentes en la propia central de Almaraz.
El Ejecutivo también sostiene que existe suficiencia económica para la gestión de los residuos, por lo que la prórroga de Almaraz no supondría, según las fuentes ministeriales citadas, un coste adicional para las arcas del Estado ni para los consumidores.
La autorización llega tras el informe del CSN
Las propietarias de Almaraz solicitaron la prórroga en octubre de 2025. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió el pasado 16 de julio un informe favorable a la renovación del permiso de funcionamiento, condicionado al cumplimiento de los límites y requisitos establecidos en materia de seguridad nuclear y protección radiológica.
Tras recibir este informe, el Gobierno disponía hasta septiembre para resolver la autorización, aunque finalmente publicó la orden el 14 de agosto.
Las fuentes del Ministerio explican que la decisión se tomó después de recibir distintos informes, entre ellos los solicitados a Enresa y Red Eléctrica, y de realizar los análisis internos correspondientes. También señalan que la valoración se realizó desde una perspectiva técnica.
Una ampliación que modifica el calendario de gestión
La prórroga de Almaraz introduce cambios en el calendario previsto para el cierre del parque nuclear, pero el Gobierno considera que el tiempo disponible y las capacidades existentes permiten afrontar tanto la preparación de los desmantelamientos como la gestión de los residuos asociados.
En particular, las fuentes ministeriales citadas por EL PAÍS sostienen que Enresa dispone de margen temporal para prepararse y que las infraestructuras actuales son suficientes para los residuos adicionales previstos durante la prolongación de Almaraz.






