Barcelona metropolitana busca elevar el reciclaje de residuos al 65 % en 2035
El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha presentado los indicadores de generación, recogida selectiva y reciclaje de residuos correspondientes a 2025, un ejercicio en el que el territorio metropolitano generó 1.465.045 toneladas de residuos municipales, un 1,6 % más que el año anterior. La generación por habitante se situó en 422,42 kilogramos, prácticamente estable respecto a 2024.
Del conjunto de residuos generados, el 39,9 % se recogió selectivamente en origen, equivalente a 584.383 toneladas. El resultado queda por debajo del objetivo del 55 % establecido para 2025 y lleva al AMB a plantear cambios en los sistemas de recogida y en la red de instalaciones de tratamiento con horizonte 2035.
La recogida selectiva alcanza el 39,9 %
El modelo mayoritario de contenedores abiertos no ha permitido alcanzar el objetivo de reciclaje previsto para 2025. Según el AMB, los municipios que han implantado sistemas de recogida con identificación, como el puerta a puerta o los contenedores cerrados, presentan mejores resultados.
En 2025, únicamente 8 de los 36 municipios metropolitanos alcanzaron el objetivo del 55 % de recogida selectiva. El AMB señala que en los municipios donde se han desplegado sistemas de identificación se ha incrementado tanto la cantidad como la calidad de los materiales recogidos selectivamente.
La fracción resto continúa teniendo un peso mayoritario. En 2025 se generaron 880.661,97 toneladas, equivalentes al 60 % del total de residuos municipales. El AMB considera que una parte de los materiales recuperables continúa llegando a esta fracción, por lo que identifica las mejoras en la recogida selectiva como una vía para aumentar la recuperación de materiales.
La materia orgánica concentra uno de los principales márgenes de mejora
Entre las distintas fracciones, la materia orgánica presenta un margen especialmente relevante. En 2025 se generaron 106 kilogramos por habitante, de los cuales el 35,5 % se recogió selectivamente, un 2,4 % más que en 2024.
Los envases ligeros y otros plásticos alcanzaron una recogida selectiva del 36,7 %, mientras que el papel y cartón se situó en el 43,9 %. El vidrio registró el porcentaje más elevado, con un 64,6 % de recogida selectiva.
En conjunto, las instalaciones del AMB trataron 174.263 toneladas de residuos recogidos selectivamente durante 2025. Sin embargo, del total de toneladas tratadas, el 35,2 % se destinó a empresas recicladoras y el 43,3 % recibió tratamiento finalista mediante valorización energética o depósito controlado.
Una nueva red de instalaciones con horizonte 2035
El AMB plantea un rediseño de la infraestructura metropolitana de tratamiento para adaptarla al incremento previsto de la recogida selectiva. La estrategia contempla la construcción de diez nuevas plantas especializadas y la remodelación de instalaciones existentes, con el objetivo de aumentar la recuperación de materiales y favorecer su incorporación a circuitos de economía circular.
La fracción orgánica tendrá un papel prioritario. El organismo prevé reconvertir los ecoparques en plantas integrales de tratamiento de residuos orgánicos, evolucionando desde el modelo actual de producción de compost y biogás hacia la generación de abonos, fertilizantes y biometano.
También está prevista una planta de postratamiento destinada a reducir la cantidad de residuos que llegan a instalaciones de disposición finalista, tanto depósitos controlados como plantas de valorización energética. El objetivo es que menos del 16 % de los residuos termine en instalaciones de este tipo y que el porcentaje destinado específicamente a depósito controlado no supere el 10 %.
El horizonte de 2035 establece, además, una reducción del 10 % en la generación total de residuos respecto a 2010, una reducción del 10 % en la generación de residuos de envases respecto a 2018 y una tasa de reciclaje del 65 %. La estrategia incorpora también el objetivo de reducir por debajo del 15 % los materiales impropios presentes en la fracción orgánica.
El balance de 2025 muestra así la distancia que todavía existe entre el sistema metropolitano y los objetivos fijados para la próxima década. Para el AMB, la mejora pasa por reforzar la prevención, extender sistemas de recogida que permitan identificar las aportaciones de los usuarios y transformar la red de tratamiento para recuperar una mayor cantidad de materiales y recursos a partir de los residuos generados.







