Biometano en el Turia: valorización de residuos y generación de empleo local
El biometano surge como solución a la gestión de residuos orgánicos en territorios con fuerte actividad agrícola y agroindustrial. Su desarrollo en la Comunitat Valenciana está alineado con modelos europeos consolidados, donde Francia, Italia y Dinamarca cuentan con cientos de instalaciones plenamente integradas en entornos rurales y periurbanos.
En España, actualmente existen 17 plantas que inyectan biometano a la red, y proyectos valencianos como el de Llíria muestran cómo una planta puede valorizar 162.800 toneladas de residuos orgánicos al año, generando unos 90 GWh de energía y reduciendo 37.000 toneladas de CO₂ equivalente.
Gestión de residuos locales
El biometano se produce a partir de residuos que ya existen en la comarca: agrícolas, ganaderos, agroindustriales y urbanos. En lugar de enviarlos a vertederos, estos se someten a digestión anaerobia, generando:
- Gas renovable, que se inyecta en la red o se utiliza localmente.
- Digestato, fertilizante orgánico que cierra ciclos de nutrientes y reduce la dependencia de abonos minerales.
Este enfoque permite aprovechar recursos locales, reducir emisiones y apoyar la economía circular sin necesidad de importar residuos externos.
Control ambiental y convivencia
Las principales preocupaciones vecinales son olores y salud. La experiencia técnica indica que:
- Las plantas modernas cuentan con naves cerradas, almacenes estancos, presión negativa y biofiltros para minimizar olores.
- La legislación exige planes de control de olores, monitorización y cumplimiento de normativas ambientales, urbanísticas e industriales.
- Los olores percibidos no necesariamente representan riesgo sanitario; la solución reside en diseño, operación y transparencia.
Según expertos como el profesor Xavier Flotats, el biometano puede convivir con normalidad con la población si se aplican buenas prácticas de operación y mantenimiento.
Impacto socioeconómico
Más allá del beneficio ambiental, el biometano genera empleo local en transporte, mantenimiento y servicios auxiliares. Representa una oportunidad para diversificar la economía comarcal, incrementar autonomía energética y mejorar la gestión de recursos sin comprometer la calidad de vida ni el paisaje.
La clave es un enfoque riguroso: diseño correcto, operación eficiente y diálogo con la ciudadanía, siguiendo la experiencia europea, donde el biometano se integra como un recurso sostenible y estratégico.






