Control de la temperatura de pirólisis para reducir riesgos de los lodos CEPT
Investigadores de la Universidad Nacional de Jeonbuk (Corea del Sur) han demostrado que la temperatura de pirólisis es un factor crítico para la gestión segura de los lodos residuales generados por el tratamiento químico de coagulación y floculación (CEPT). Ajustar correctamente esta variable puede estabilizar los metales pesados y minimizar los riesgos ambientales asociados al biocarbón resultante.
CEPT y sus implicaciones en lodos residuales
La técnica CEPT se está adoptando en plantas de tratamiento de aguas residuales para reducir consumo energético y complejidad operativa. A diferencia de los procesos biológicos, CEPT produce lodos con propiedades químicas y físicas distintas, lo que requiere un enfoque cuidadoso durante el tratamiento térmico posterior.
Pirólisis y producción de biocarbón
La pirólisis permite reducir el volumen de lodos y generar biocarbón útil como enmienda del suelo o material energético. Sin embargo, los lodos CEPT producen biocarbón con:
- Rendimiento inferior respecto a lodos biológicos.
- Menor retención de metales pesados, aumentando el potencial de emisiones secundarias durante el tratamiento.
Temperatura: el factor decisivo
El estudio comparó lodos CEPT y biológicos sometidos a pirólisis a diferentes temperaturas:
- >800 °C: aumenta la movilidad de metales pesados, incrementando riesgos de lixiviación.
- ≈550 °C: asegura una fijación estable de metales pesados, con biocarbón apto para aplicaciones controladas en suelos según la normativa vigente.
Implicaciones para la gestión ambiental
- El control preciso de la temperatura en plantas de pirólisis es esencial para garantizar la seguridad ambiental y la estabilidad del biocarbón.
- Ajustar la pirólisis permite reducir riesgos de contaminación, optimizar la calidad del material final y facilitar su reutilización.
- Con la expansión del uso de CEPT, estas estrategias son clave para un manejo seguro y sostenible de los lodos residuales.







