La contaminación por pellets impulsa nuevas exigencias regulatorias en el sector marítimo
La gestión de pellets plásticos en el transporte marítimo vuelve a situarse en el centro del debate internacional tras el llamamiento realizado por Environmental Investigation Agency a la Organización Marítima Internacional (OMI) para acelerar la adopción de medidas regulatorias obligatorias frente a la contaminación por microplásticos.
La petición coincide con la celebración de la 84ª sesión del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC 84) de la OMI, donde distintos Estados y organizaciones ambientales analizan nuevas herramientas regulatorias orientadas a prevenir las pérdidas accidentales de pellets plásticos durante su transporte marítimo.
Pellets plásticos: una fuente creciente de microplásticos
Los pellets plásticos —materia prima utilizada para fabricar la mayoría de productos plásticos— representan una de las principales fuentes de contaminación secundaria por microplásticos en ecosistemas marinos.
Según la EIA, cuando estos materiales alcanzan el medio marino:
- Absorben contaminantes químicos presentes en el agua.
- Se fragmentan progresivamente en microplásticos.
- Son ingeridos por peces, aves y tortugas marinas.
- Permanecen durante décadas en el entorno oceánico.
La organización advierte que las pérdidas de pellets no constituyen incidentes aislados, sino un flujo continuo de contaminación derivado tanto de grandes accidentes marítimos como de pérdidas menores en puertos, terminales logísticas y cadenas de suministro industriales.
El caso X-Press Pearl y el impulso regulatorio
El vertido registrado en 2021 tras el incendio del buque MV X-Press Pearl frente a Sri Lanka marcó un punto de inflexión en la percepción internacional sobre este tipo de contaminación.
El accidente provocó el vertido de aproximadamente 1.680 toneladas de pellets plásticos al océano, considerado uno de los mayores episodios de contaminación por pellets documentados hasta la fecha. Las consecuencias incluyeron mortalidad de fauna marina, afectación pesquera y daños ecológicos persistentes.
A raíz de este y otros incidentes registrados en Europa, Asia y África, la OMI comenzó a desarrollar recomendaciones técnicas para mejorar:
- El embalaje de pellets.
- El etiquetado de cargas.
- La estiba segura en contenedores.
La prevención de pérdidas durante el transporte marítimo.
De recomendaciones voluntarias a regulación obligatoria
Actualmente, las medidas existentes se basan principalmente en recomendaciones voluntarias aprobadas por la OMI en 2024 bajo la circular MEPC.1/Circ.909. Estas directrices incluyen requisitos sobre empaquetado resistente, identificación de contenedores y almacenamiento protegido durante el transporte marítimo.
Sin embargo, la EIA sostiene que el mantenimiento de medidas voluntarias resulta insuficiente frente al volumen creciente de pérdidas registradas globalmente.
La organización reclama la adopción de un código obligatorio bajo el Convenio MARPOL Anexo III, específico para el transporte de pellets plásticos, que permita:
- Establecer obligaciones vinculantes para operadores marítimos.
- Homogeneizar criterios internacionales de prevención.
- Reforzar la trazabilidad y control logístico.
- Reducir la liberación de microplásticos al medio marino.
Europa avanza en regulación de pérdidas de pellets
En paralelo al debate marítimo internacional, la Unión Europea continúa desarrollando normativa específica para prevenir pérdidas de pellets plásticos en toda la cadena de suministro.
En 2025, el Consejo Europeo aprobó un reglamento destinado a reducir la contaminación por microplásticos mediante planes obligatorios de gestión de riesgos, medidas de contención y certificación para operadores de gran volumen.
La normativa europea contempla:
- Protocolos de manipulación y almacenamiento.
- Obligaciones de limpieza ante pérdidas accidentales.
- Certificación independiente para operadores de gran capacidad.
- Requisitos específicos para transportistas marítimos.
- Contaminación evitable y presión sobre la gobernanza marítima
Diversas organizaciones ambientales consideran que la contaminación por pellets representa una de las fuentes de microplásticos más prevenibles dentro de la cadena global de producción y transporte de plásticos.
Según la EIA, las herramientas técnicas y regulatorias ya existen, pero la adopción de medidas obligatorias continúa ralentizada por desacuerdos entre países productores de plásticos y debates sobre la clasificación regulatoria de los pellets dentro de los convenios marítimos internacionales.
El resultado de las negociaciones en el marco de la OMI podría definir el futuro de la regulación internacional sobre pérdidas de pellets y marcar un precedente relevante para la gobernanza global de la contaminación por microplásticos.







