La Agencia Europea de Medio Ambiente alerta del estancamiento de la circularidad industrial pese a la reducción de residuos
La industria europea ha mejorado algunos de sus indicadores ambientales durante los últimos quince años, pero esos avances no se han traducido todavía en una transformación profunda de sus sistemas de producción. Esta es una de las principales conclusiones del informe Europe’s industrial transformation — from environmental progress to clean competitiveness, publicado el 20 de octubre de 2026 por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).
El documento analiza la evolución ambiental y climática de las actividades industriales entre 2010 y 2024, y examina las condiciones necesarias para avanzar hacia una producción más limpia, descarbonizada y circular. Entre sus resultados, destaca la reducción de los residuos generados, junto con el estancamiento de la circularidad y las dificultades para extender las tecnologías de bajo impacto.
Menos residuos industriales, con diferencias entre sectores
La generación de residuos de las actividades industriales de la Unión Europea —incluidas la minería, la manufactura y la energía— disminuyó un 19 % entre 2010 y 2022. La Agencia atribuye buena parte de esta evolución al descenso de los residuos procedentes de la minería, que representaban el 65 % del total industrial en 2022.
La evolución, sin embargo, no ha sido homogénea. La intensidad de generación de residuos aumentó en la minería, mientras que disminuyó ligeramente en los demás sectores. En cuanto a los residuos peligrosos, las tendencias también difieren: entre 2010 y 2022, su generación se duplicó en la minería y descendió un 13 % en la industria manufacturera. En conjunto, alrededor del 9 % de los residuos industriales generados en 2022 eran peligrosos.
La AEMA advierte de que estos datos deben interpretarse con cautela. La información disponible presenta limitaciones para conocer el destino de los residuos por sector y evaluar de forma completa su prevención y tratamiento. Los datos sobre traslados de residuos fuera de las instalaciones indican que aproximadamente el 65 % se destinó a operaciones de valorización en 2024, frente al 68 % registrado en 2010. Sin embargo, esa información solo abarca una parte de los residuos industriales generados.
La circularidad de los materiales avanza lentamente
La mejora de la eficiencia en el uso de materias primas no ha supuesto un incremento significativo de la proporción de materiales recuperados que vuelven a incorporarse a la economía. La tasa de uso circular de materiales de la Unión Europea pasó del 10,8 % en 2010 al 12,2 % en 2024, todavía lejos del objetivo comunitario del 24 % para 2030.
El informe señala que el aumento registrado se explica principalmente por el crecimiento de las cantidades de residuos reciclados, mientras que el consumo interno de materiales se ha mantenido relativamente estable. Por ello, considera que el reciclaje, por sí solo, no será suficiente para elevar sustancialmente la circularidad: también será necesario reducir el uso de materiales.
A esta situación se suma una huella material europea superior a la media mundial, que mantiene la dependencia de recursos primarios y expone a la industria a riesgos de suministro. La Agencia apunta a la necesidad de reforzar el acceso a materiales sostenibles y reciclados, así como los mercados de materias primas secundarias.
La reducción de emisiones no refleja todavía un cambio profundo de los procesos
El balance ambiental presenta avances importantes en el control de la contaminación. Durante los últimos diez a quince años, las emisiones industriales de óxidos de azufre disminuyeron un 80 %, las de óxidos de nitrógeno un 58 % y las de partículas un 76 %. También se redujeron un 80 % las emisiones de metales pesados. La generación de residuos descendió un 19 % en el periodo analizado.
No obstante, la evolución de las emisiones de dióxido de carbono por tonelada de producto muestra un progreso más limitado en sectores de elevada intensidad energética, como el cemento y la siderurgia. En estas actividades, la intensidad de carbono apenas ha disminuido durante los últimos quince años, a diferencia de lo observado en el aluminio y la industria química básica.
Para la AEMA, esta diferencia indica que parte de la reducción de las emisiones totales responde a cambios en la estructura económica y a mejoras de eficiencia, pero no necesariamente a una transformación sustancial de los procesos de producción. Los avances obtenidos mediante medidas graduales, como la optimización de procesos y los sistemas de control de la contaminación, necesitan complementarse con cambios tecnológicos y estructurales de mayor alcance.
Financiación e infraestructuras para extender las soluciones circulares
El informe considera que el principal obstáculo ya no es tanto la disponibilidad de tecnologías como las condiciones necesarias para implantarlas a gran escala. Entre las barreras identifica las carencias de financiación, el desarrollo insuficiente de infraestructuras, el elevado coste de la energía, la debilidad de la demanda y las limitaciones de las cadenas de suministro.
La Agencia estima que será necesario cubrir una brecha de financiación de entre 30.000 y 60.000 millones de euros anuales para impulsar la transformación industrial. También señala la importancia de acelerar las infraestructuras para la electricidad, el hidrógeno y la captura de carbono, y de garantizar el acceso a materiales sostenibles y reciclados.
En este contexto, plantea una política industrial que combine tres líneas de actuación: proteger las capacidades industriales estratégicas durante la transición, crear mercados que permitan ampliar las soluciones limpias y reorganizar las actividades productivas para adaptarlas a cadenas de valor más sostenibles.
Transformar la producción más allá de las mejoras incrementales
La evaluación de la AEMA apunta a que la reducción de residuos y contaminantes constituye una parte importante del progreso ambiental, pero no garantiza por sí misma una industria circular y descarbonizada. El estancamiento de la tasa de uso circular de materiales y las limitaciones en la recuperación de residuos muestran que persisten dificultades para cerrar los ciclos de materiales.
La siguiente etapa, según el organismo, requiere combinar la prevención y el uso eficiente de los recursos con una mayor incorporación de materiales reciclados, cambios en los procesos productivos e inversiones que permitan desplegar tecnologías de bajo impacto. La capacidad de crear las condiciones necesarias para extender estas soluciones determinará el ritmo de transformación de la industria europea.







