La UNEA7 pierde la oportunidad de crear un marco global vinculante para minerales
Tras dos semanas de intensas negociaciones, los gobiernos presentes en la UNEA7 aprobaron una resolución sobre la gestión ambientalmente racional de minerales y metales. El texto introduce mecanismos de diálogo estructurado, presentación de informes y promoción de la circularidad y recuperación de relaves. Sin embargo, no establece normas vinculantes ni estándares globales de debida diligencia ambiental y social, lo que ha generado críticas de organizaciones ambientales como la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB).
Puntos clave de la resolución:
- Presentada por Colombia y Omán, crea un canal de diálogo de dos años liderado por el PNUMA.
- Solicita a los países compartir prácticas de cooperación, recuperación de recursos y desarrollo de capacidades.
- Encarga al PNUMA que informe los avances en la UNEA8.
- No contempla negociaciones formales ni instrumentos vinculantes; elimina propuestas anteriores de estándares globales de diligencia debida en materia ambiental y de derechos humanos.
Reacciones y contexto:
- Diego Marín, de la EEB, advirtió que el avance es limitado: “Nos conformamos con lo realista, pero lo realista no es suficiente. Se eliminaron medidas clave de debida diligencia ambiental y derechos indígenas justo cuando la demanda de minerales está en auge”.
- La EEB subraya que, sin normas vinculantes, las comunidades seguirán enfrentándose a contaminación, gestión insegura de relaves y violaciones de derechos de pueblos indígenas, mientras los países productores sufren presiones para reducir salvaguardias.
- Mauricio Cabrera, exviceministro de Colombia y autor de la propuesta original, consideró que la resolución es una “victoria frágil”, limitada pero que mantiene vivo el proceso de diálogo en un sector de urgencia estratégica creciente.
Implicaciones para la gobernanza minera:
- La resolución reconoce la importancia de la circularidad de minerales y la recuperación de relaves, pero carece de mecanismos vinculantes para garantizar su cumplimiento.
- La cooperación internacional sigue siendo fragmentada y voluntaria, lo que expone a riesgos ambientales, sociales y geopolíticos.
- La EEB insta a los gobiernos y al PNUMA a aprovechar los próximos dos años para generar un impulso real de cara a la UNEA8, con diálogos inclusivos que consideren derechos humanos, ambientales y de los pueblos indígenas.
Conclusión:
La UNEA7 marca un avance limitado en materia de gestión de minerales y metales: aunque promueve el diálogo y la circularidad, no establece un marco global vinculante, dejando pendientes los desafíos de gobernanza, protección ambiental y derechos humanos, mientras la demanda global de minerales sigue en aumento.





