Materiales renovables ganan protagonismo en la transición industrial global
El panorama global de materiales industriales está experimentando un cambio profundo. Las cadenas de suministro consolidadas, que tradicionalmente han dependido de materias primas fósiles, se reestructuran impulsadas por la necesidad de reducir emisiones, cumplir con regulaciones ambientales más estrictas y garantizar la resiliencia frente a la volatilidad de los recursos. El reciclaje, si bien esencial, no puede cerrar por sí solo la brecha, ya que muchos sistemas industriales requieren insumos cuya producción sigue generando importantes emisiones de carbono.
En este contexto, los materiales renovables se presentan como una alternativa complementaria para una fabricación más sostenible. Se proyecta que el mercado global de productos químicos de origen biológico, valorado en más de 70.000 millones de dólares en 2023, casi se triplicará en la próxima década, impulsado por la creciente demanda de soluciones industrialmente viables y escalables. Tecnologías emergentes en química renovable están permitiendo reemplazar componentes fósiles en productos de uso generalizado, desde envases y textiles hasta componentes de transporte y materiales de construcción.
Un ejemplo destacado de esta tendencia es la biorrefinería de UPM en Leuna, Alemania, diseñada para producir productos químicos avanzados a partir de madera a escala industrial. Con una capacidad anual prevista de aproximadamente 220.000 toneladas, la instalación demuestra que las materias primas renovables pueden ofrecer insumos consistentes y de alta calidad para cadenas de valor industriales consolidadas.
Según Harald Dialer, vicepresidente ejecutivo de Tecnología y Biorrefinado de UPM, “Leuna es una inversión pionera. Nuestras tecnologías permiten analizar la madera a nivel molecular y reorganizar sus moléculas para obtener productos de valor que sustituyen a sus equivalentes fósiles en diversas aplicaciones industriales”. La biorrefinería produce glicoles renovables, que pueden aplicarse en botellas de PET, textiles y cosmética, así como rellenos funcionales basados en lignina, una alternativa con bajas emisiones de carbono a los materiales convencionales de caucho y plástico.
Este tipo de soluciones permite a los fabricantes reducir su dependencia de materias primas fósiles sin necesidad de reestructurar radicalmente sus operaciones. La combinación de innovación tecnológica y producción a gran escala refuerza la viabilidad práctica de la química renovable y su integración en cadenas de suministro existentes.
Además, la transición hacia materiales renovables no solo mejora el desempeño ambiental de la industria, sino que también fortalece la resiliencia frente a la volatilidad del mercado de recursos fósiles. Las biorrefinerías a gran escala, como la de Leuna, representan un modelo replicable en otros contextos industriales y territorios insulares, donde la disponibilidad limitada de recursos y las restricciones regulatorias hacen que la adopción de soluciones sostenibles sea prioritaria.
El desarrollo de materias primas renovables está marcando un nuevo capítulo en la industria química y de materiales, donde la sostenibilidad y la eficiencia operativa se integran con la innovación tecnológica. A medida que más empresas incorporen estos materiales en sus procesos, el impacto sobre la descarbonización industrial y la reducción de la huella de carbono global será cada vez más significativo, consolidando la química renovable como un componente estratégico en la transición hacia un modelo industrial bajo en carbono.
[Este contenido procede de EURONEWS Lee el original aquí]





