Residuos de yerba mate se transforman en bioaceite: alternativa renovable al petróleo
Transformación de residuos agroindustriales en bioaceite
- Investigadores del Conicet-IBAM Mendoza han validado un proceso de pirólisis capaz de convertir los desechos de yerba mate en productos de valor:
- Bioaceite: líquido con compuestos aplicables en combustibles, plásticos, fragancias y aditivos alimentarios.
- Biochar: sólido con potencial como enmienda para suelos agrícolas.
- Gas combustible: puede alimentar la propia minirefinería.
- La minirefinería experimental permite separar fracciones del bioaceite y orientarlas hacia aplicaciones industriales específicas, incluyendo electrónica, envases biodegradables e insumos para la industria alimentaria.
- Se requiere tratamiento catalítico del bioaceite para eliminar oxígeno y cumplir estándares de calidad para su uso como combustible.
Biorefinerías y economía circular
- El proyecto se enmarca en el modelo de biorefinerías, que busca reemplazar progresivamente recursos fósiles con biomasa renovable sin comprometer eficiencia ni calidad.
- La pirólisis permite cerrar ciclos productivos, aprovechando residuos agroindustriales y optimizando el uso de agua, suelo e infraestructura.
- Beneficios clave:
- Reducción de dependencia del petróleo.
- Minimización de residuos enviados a vertederos.
- Generación de insumos para diferentes cadenas productivas.
Contexto productivo y potencial de residuos
- Según el INYM, Argentina consumió 161,87 millones de kg de yerba mate entre enero y julio de 2025, un aumento del 12 % respecto a 2024.
- Este volumen genera toneladas de residuos con potencial para producción de bioaceite y energía renovable.
Desafíos de industrialización y perspectivas
Escalar la tecnología requiere:
- Inversiones en planta y equipos industriales.
- Ensayos piloto y adaptación de procesos.
- Integración de conocimiento previo de la refinación de petróleo para acelerar la implementación.
El proyecto contempla integrar gas, biochar y bioaceite a cadenas energéticas, químicas y agrícolas, contribuyendo a la transición energética y fortaleciendo a Mendoza como nodo de biotecnología y energías limpias.
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