El aumento de microplásticos en los suelos agrícolas amenaza la seguridad alimentaria del Reino Unido
La acumulación de microplásticos en los suelos agrícolas constituye un riesgo emergente para la seguridad alimentaria del Reino Unido, según el segundo informe del grupo parlamentario británico sobre microplásticos, elaborado con la colaboración del Global Plastics Policy Centre de la Universidad de Portsmouth. El documento advierte de que los suelos agrícolas británicos se encuentran entre los más contaminados por microplásticos de Europa y reclama una estrategia coordinada para reducir su liberación desde las distintas etapas del ciclo de vida de los plásticos.
Uno de los principales focos identificados es la aplicación reiterada de lodos procedentes del tratamiento de aguas residuales como fertilizante agrícola, una vía mediante la que los microplásticos retenidos durante la depuración pueden alcanzar los suelos. La propia Agencia de Medio Ambiente de Inglaterra también identifica los microplásticos presentes en lodos de depuración, compost y digestatos de origen alimentario como contaminantes relevantes cuando estos materiales no reciben un tratamiento adecuado.
Una contaminación vinculada al ciclo de los plásticos
Los microplásticos proceden de múltiples fuentes y pueden llegar al suelo después de su liberación durante la fabricación, utilización, desgaste o gestión de productos. Entre las fuentes señaladas se encuentran los textiles sintéticos, los envases y los neumáticos, además de otros productos y materiales que contienen o generan partículas plásticas durante su uso.
El informe señala que la contaminación por microplásticos no debe abordarse únicamente cuando las partículas ya han alcanzado el medio ambiente, sino mediante medidas destinadas a reducir su generación y liberación desde el origen. El planteamiento abarca, por tanto, diferentes etapas del ciclo de vida de los productos plásticos.
Esta perspectiva resulta especialmente relevante en los sistemas de gestión de residuos y aguas residuales. Los microplásticos pueden quedar retenidos en los lodos generados durante la depuración y, cuando estos se destinan posteriormente a usos agrícolas, convertirse en una vía de transferencia de partículas hacia los suelos.
Efectos sobre las funciones del suelo
El documento recoge evidencias que relacionan la presencia de microplásticos con alteraciones de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo. Las partículas pueden modificar su estructura y capacidad de retención de agua y afectar a las comunidades microbianas y a organismos del suelo, incluidos los invertebrados.
Entre los organismos potencialmente afectados se encuentran las lombrices, cuya actividad desempeña un papel relevante en la estructura y funcionamiento de los suelos agrícolas. El informe subraya además que los microplásticos pueden actuar como vehículos de otros contaminantes y sustancias químicas presentes en el ambiente.
Los autores advierten, no obstante, de que todavía existen incertidumbres científicas sobre la magnitud de algunos de estos impactos y sobre sus efectos a largo plazo. Precisamente por ello, el documento reclama reforzar la investigación y los sistemas de seguimiento mientras se aplican medidas preventivas.
Cinco líneas de actuación
El informe plantea cinco ámbitos prioritarios para reducir la contaminación por microplásticos durante los próximos cinco años:
- Establecer un marco político claro, con objetivos legalmente vinculantes y una coordinación específica para reducir la contaminación.
- Regular las principales fuentes de liberación, mediante medidas sobre los productos y su diseño.
- Reforzar la responsabilidad ampliada del productor y los incentivos económicos destinados a reducir la liberación de microplásticos durante todo el ciclo de vida de los productos.
- Mejorar la protección de las aguas residuales, los lodos de depuración y los suelos, con especial atención a las principales vías de entrada de microplásticos al medio terrestre.
- Crear un sistema nacional coordinado de seguimiento y generación de evidencia que permita evaluar la evolución de la contaminación y la eficacia de las medidas adoptadas.
Los lodos de depuración, uno de los puntos críticos
La gestión de los lodos de depuración adquiere especial relevancia dentro de este planteamiento. El tratamiento de las aguas residuales puede concentrar los microplásticos presentes en las aguas de entrada en los lodos, de modo que su posterior utilización sobre terrenos agrícolas puede trasladar estas partículas desde el sistema de saneamiento al suelo.
La Agencia de Medio Ambiente de Inglaterra identifica precisamente los microplásticos asociados a los lodos de depuración, el compost y determinados digestatos como una cuestión emergente dentro de la interacción entre agricultura y calidad ambiental. Su informe de 2026 señala que estos materiales pueden presentar concentraciones especialmente relevantes de microplásticos cuando no han sido tratados adecuadamente.
Esta conexión entre gestión de aguas residuales, valorización de lodos y contaminación del suelo introduce una dimensión adicional en las políticas de economía circular: el aprovechamiento de materiales residuales debe incorporar también criterios de control de contaminantes para evitar trasladar sustancias persistentes de un compartimento ambiental a otro.
Prevenir la contaminación desde el origen
El grupo parlamentario considera que las medidas de prevención deben actuar antes de que los microplásticos alcancen las aguas residuales, los suelos y otros compartimentos ambientales. El informe plantea así intervenir sobre las fuentes de emisión y sobre el diseño de los productos, además de mejorar los sistemas de tratamiento y seguimiento.
La propuesta también incorpora mecanismos de responsabilidad ampliada del productor y otros incentivos económicos para trasladar parte de la prevención hacia las primeras etapas del ciclo de vida de los productos plásticos.
El objetivo es pasar de una gestión centrada principalmente en las partículas una vez liberadas al medio a un enfoque preventivo que reduzca su generación y dispersión.
Necesidad de mejorar el seguimiento
Una de las principales carencias identificadas por el informe es la falta de información homogénea sobre la presencia, las fuentes y la evolución de los microplásticos. Por ello, plantea establecer un sistema nacional de seguimiento que permita reunir datos comparables y evaluar la eficacia de las políticas aplicadas.
La necesidad de mejorar la evidencia también se refleja en la investigación que precedió al informe. En enero de 2026, el grupo parlamentario inició una consulta pública para recopilar información sobre las fuentes de contaminación, sus efectos sobre la salud y el medio ambiente y sus implicaciones agrícolas y para la seguridad alimentaria. La consulta se desarrolló con la colaboración del Global Plastics Policy Centre de la Universidad de Portsmouth.
El informe plantea así una estrategia que combina prevención en origen, regulación de las principales fuentes, responsabilidad de los productores, control de las vías de transferencia y seguimiento ambiental para reducir la acumulación de microplásticos en los ecosistemas terrestres.
La cuestión adquiere especial relevancia para la gestión de residuos y recursos, ya que pone de manifiesto que la valorización de materiales residuales, como los lodos de depuración, debe incorporar controles sobre contaminantes emergentes para garantizar que su utilización no genere nuevas vías de dispersión de microplásticos en los suelos agrícolas.






