El registro de compradores asiáticos en DIWASS pone en riesgo las exportaciones europeas de papel recuperado
La falta de registro de compradores y fábricas papeleras de Asia en el Sistema Digital de Traslados de Residuos (DIWASS) amenaza con dificultar la salida de una parte importante del papel recuperado europeo hacia mercados internacionales. La División de Papel de la Oficina Internacional del Reciclaje (BIR) ha advertido de que, si las instalaciones receptoras no completan el procedimiento antes del plazo establecido, Europa podría perder el acceso a destinos que absorben entre seis y ocho millones de toneladas de este material cada año.
La advertencia se formuló durante la Convención Mundial del Reciclaje del BIR, celebrada en Málaga. Francisco Donoso, presidente de la División de Papel, pidió a las autoridades europeas aplazar al menos seis meses la aplicación obligatoria del sistema y trabajar con el sector para establecer un procedimiento viable para los operadores internacionales.
La falta de registro de las fábricas asiáticas amenaza los destinos de exportación
Donoso señaló que, entre las más de 1.000 fábricas papeleras existentes en Asia, únicamente unas pocas decenas se habían registrado en DIWASS. Según explicó, compradores de mercados relevantes como India, Tailandia y Malasia desconocían la obligación de inscribirse o todavía no habían iniciado el procedimiento, pese a que el plazo previsto finaliza el 31 de diciembre de 2026.
El sistema está operativo desde el 21 de mayo de 2026 y su utilización será obligatoria para los agentes de la cadena de suministro que intervengan en traslados de residuos con entrada, salida o tránsito por la Unión Europea. Si las instalaciones receptoras no completan el registro, podrían quedar excluidas de las operaciones de exportación.
El BIR estima que esta situación podría comprometer la salida de entre seis y ocho millones de toneladas anuales de papel recuperado europeo. La organización considera que la falta de destinos alternativos con capacidad suficiente tendría consecuencias para los operadores que dependen de estos mercados.
Las exigencias operativas también preocupan al sector
Las objeciones del sector no se limitan al registro de las instalaciones receptoras. Marc Ehrlich, consejero delegado de Vipa Lausanne, cuestionó durante la convención algunos requisitos operativos de DIWASS, en particular la obligación de declarar con dos días de antelación cómo se realizará exactamente la carga del material.
Según Ehrlich, anticipar determinados detalles de las operaciones resulta difícil en una actividad en la que pueden producirse cambios logísticos. El representante pidió a la Comisión Europea que revise los procedimientos para evitar que las exigencias administrativas dificulten el comercio de materiales recuperados.
Las auditorías a las instalaciones receptoras añaden incertidumbre
A las obligaciones de registro se suman los requisitos del Reglamento (UE) 2024/1157 relativo a los traslados de residuos. A partir del 21 de mayo de 2027, las instalaciones de valorización situadas en determinados países no pertenecientes a la Unión Europea que reciban residuos incluidos en su ámbito de aplicación deberán someterse a auditorías para demostrar que cumplen condiciones equivalentes a las exigidas en Europa.
Ranjit Baxi, director gerente de J & H Sales International, advirtió de que algunas fábricas asiáticas, especialmente las de menor tamaño en India, podrían tener dificultades para cumplir estos requisitos. Entre los aspectos señalados figuran la disponibilidad de instalaciones de tratamiento de aguas residuales y biodigestores.
El sector teme que la aplicación de estos criterios reduzca el número de plantas que pueden recibir papel recuperado europeo, añadiendo nuevas restricciones a unos flujos comerciales que ya afrontan dificultades de adaptación al sistema digital.
El mercado europeo no absorbería todo el material disponible
La preocupación también se extiende a las consecuencias de una posible interrupción de las exportaciones. Dominique Maguin, expresidente del BIR y de su División de Papel, recordó que el mercado europeo no tiene capacidad para consumir toda la cantidad de papel recuperado que se recoge y prepara para su reciclaje.
Según las cifras aportadas durante la convención, la producción mundial de papel y cartón nuevos se sitúa en torno a 420 millones de toneladas anuales, mientras que la recogida y producción de materias primas secundarias alcanza los 245 millones de toneladas. Esta última cantidad representa aproximadamente el 55 % de los materiales utilizados en la fabricación mundial de papel y cartón.
Maguin advirtió de que una interrupción de las exportaciones europeas podría provocar una caída de los precios del papel recuperado, comprometer la viabilidad de las empresas recicladoras y afectar a la economía de los servicios municipales de recogida y clasificación. Si el material perdiera valor comercial, también podría aumentar la presión sobre las alternativas de eliminación, como el vertido y la incineración.
El BIR solicita aplazar seis meses la aplicación obligatoria
Ante este escenario, la División de Papel del BIR reclama un aplazamiento mínimo de seis meses para la aplicación obligatoria de DIWASS. También pide que las autoridades europeas colaboren con los profesionales del sector para definir criterios de registro y auditoría que puedan aplicarse de forma efectiva a las instalaciones receptoras internacionales.
La organización considera que la adaptación de los compradores y las fábricas papeleras de destino resulta imprescindible para evitar que las nuevas obligaciones administrativas y ambientales interrumpan los flujos comerciales de papel recuperado. La petición busca, por tanto, compatibilizar el control de los traslados de residuos con el mantenimiento de los mercados que permiten dar salida a una parte sustancial de los materiales recuperados en Europa.






