España afronta barreras regulatorias y administrativas para aprovechar sus materias primas críticas
Una política minera ante un nuevo escenario europeo
España dispone de recursos minerales considerados estratégicos para las transiciones energética y digital, pero su aprovechamiento se enfrenta a diversos obstáculos regulatorios y administrativos. Así lo analiza un estudio publicado en The Extractive Industries and Society, que revisa la evolución de la política minera española y su adaptación al marco europeo de materias primas críticas.
El trabajo examina especialmente la relación entre la legislación estatal, las competencias autonómicas y las nuevas exigencias derivadas de la política europea de materias primas. Los autores sitúan este proceso en un contexto en el que Europa busca reforzar su capacidad para extraer, procesar, reciclar y diversificar el suministro de materias primas estratégicas.
Una legislación minera que necesita actualizarse
Uno de los elementos analizados es la vigencia de la Ley 22/1973, de Minas, un marco legislativo desarrollado hace más de cinco décadas y que, según el estudio, no responde plenamente al actual contexto institucional, económico y ambiental.
La investigación señala que la evolución hacia un modelo de gobernanza descentralizado, la pertenencia de España a la Unión Europea y la aparición de nuevos objetivos relacionados con la sostenibilidad y las materias primas críticas han generado necesidades que no estaban presentes cuando se aprobó la legislación minera.
El estudio plantea así la necesidad de avanzar hacia un marco regulatorio capaz de responder a las nuevas condiciones del sector y de mejorar la coordinación entre los diferentes niveles administrativos.
Fragmentación administrativa y procedimientos complejos
Para identificar los principales obstáculos, la investigación incorpora una consulta a profesionales y expertos del sector, con 333 respuestas válidas. Entre las dificultades señaladas aparecen los conflictos relacionados con los usos del suelo, la obsolescencia legislativa, la fragmentación administrativa y la duración de los procedimientos de autorización.
La coordinación institucional constituye otro de los aspectos destacados por el estudio. La distribución de competencias entre diferentes administraciones puede dificultar la tramitación de proyectos y generar procesos prolongados, especialmente cuando intervienen simultáneamente cuestiones mineras, ambientales, territoriales y de ordenación del suelo.
La circularidad gana peso en la estrategia de materias primas
El análisis también aborda la transformación de la política española en el contexto del Reglamento europeo de materias primas fundamentales, que introduce objetivos relacionados no solo con la extracción y el procesamiento, sino también con el reciclaje y la diversificación de las fuentes de suministro.
En este escenario, el estudio analiza el I Plan de Acción para la gestión sostenible de las materias primas minerales 2026-2030 como uno de los instrumentos destinados a orientar la política española hacia una mayor integración de las nuevas prioridades europeas.
La recuperación de materias primas a partir de residuos adquiere así relevancia dentro de una estrategia que busca reducir vulnerabilidades en las cadenas de suministro y complementar la disponibilidad de recursos minerales primarios.
Hacia una política minera más coordinada
El estudio concluye que la adaptación de España al nuevo marco europeo requiere abordar conjuntamente las cuestiones legislativas, administrativas y de gobernanza. La actualización normativa y una mayor coordinación entre las administraciones aparecen como elementos necesarios para facilitar el desarrollo de proyectos relacionados con materias primas críticas.
El análisis sitúa esta transformación dentro de un cambio más amplio de la política minera europea, en el que la seguridad del suministro, la sostenibilidad y la circularidad pasan a formar parte de una misma estrategia de gestión de los recursos minerales.






