Un sistema mundial de datos busca reforzar el futuro tratado contra la contaminación por plásticos
Una laguna de información que limita el seguimiento
Investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara, la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Tsinghua han propuesto un marco mundial de información para cubrir las carencias de datos identificadas en el proyecto de Tratado Mundial sobre los Plásticos. El trabajo, publicado en Science, parte de una cuestión fundamental: sin datos comparables sobre los flujos de plástico resulta difícil establecer una referencia mundial, medir la evolución de la contaminación o determinar si las políticas adoptadas están funcionando.
Los autores señalan que el texto actual del tratado no establece de forma suficiente nuevas obligaciones para recopilar datos ni mecanismos para armonizar los numerosos conjuntos de información que ya existen. Su propuesta busca proporcionar una estructura común que permita a los países conocer mejor la magnitud y evolución del sistema mundial de plásticos.
Seguir el plástico a lo largo de todo su ciclo de vida
El marco propuesto plantea seguir el plástico desde que entra en la economía hasta que se convierte en residuo. Para ello, los investigadores organizan la información en cuatro ámbitos principales.
- El primero corresponde a la producción y el comercio, con información diferenciada por tipos de polímeros. Conocer cuánto plástico se produce y cómo se mueve entre países permitiría establecer una base más sólida sobre la dimensión de los flujos mundiales.
- El segundo incorpora los productos químicos y aditivos utilizados en la fabricación de los materiales. El objetivo es ampliar la información disponible sobre la composición de los plásticos y las sustancias asociadas a ellos.
- El tercer ámbito aborda cómo se utilizan los productos y cuánto tiempo permanecen en circulación. Estos datos permitirían relacionar los patrones de uso y la duración de los productos con la cantidad de materiales que posteriormente pasan a convertirse en residuos.
- El cuarto se centra en el final de la vida útil. El sistema diferenciaría entre residuos recogidos, reciclados, incinerados, depositados en vertedero y aquellos que terminan en vías de gestión inadecuadas. De esta manera, el seguimiento no se limitaría a conocer cuánto residuo se genera, sino también qué ocurre con él.
La integración de estos cuatro bloques permitiría construir una visión más completa de los flujos de plástico a escala mundial, conectando la información sobre producción, utilización y gestión de residuos.
De los datos a la evaluación de las medidas
La utilidad del sistema no se limitaría a mejorar las estadísticas. Los investigadores plantean que disponer de información armonizada permitiría establecer líneas de referencia y, posteriormente, comprobar si la contaminación está aumentando o disminuyendo, identificar puntos críticos y determinar qué medidas están produciendo resultados.
Para elaborar sus recomendaciones, el equipo analizó 22 fuentes internacionales de datos y revisó los sistemas de recopilación y comunicación de información empleados en ocho acuerdos ambientales internacionales. También comparó los mecanismos utilizados en China, Estados Unidos y la Unión Europea y puso a prueba el marco propuesto con cinco años de datos procedentes de China.
Armonizar sin multiplicar las obligaciones de información
Uno de los aspectos prácticos de la propuesta es que los nuevos requisitos internacionales no deberían traducirse necesariamente en una nueva capa independiente de reporting para las empresas. Los investigadores plantean sincronizar el sistema mundial con parte de la información que las compañías ya deben recopilar y comunicar en los mercados donde operan.
El planteamiento busca así encontrar un equilibrio entre la necesidad de disponer de información suficientemente detallada y la viabilidad de su aplicación. Según los autores, un sistema excesivamente amplio podría resultar difícil de implementar, mientras que uno demasiado limitado no permitiría evaluar adecuadamente los avances del futuro tratado.
Un sistema de información para el futuro tratado
La propuesta se formula como una aportación al proceso de negociación y no constituye todavía un mecanismo internacional aprobado. Su finalidad es proporcionar una estructura que permita transformar datos actualmente dispersos en información comparable y útil para la toma de decisiones.
Las negociaciones para alcanzar un tratado internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos están previstas para reanudarse en marzo de 2027. En este contexto, los investigadores consideran que contar con un sistema sólido de información y seguimiento será fundamental para determinar, una vez adoptadas las medidas, si estas consiguen modificar realmente los flujos de plástico y reducir la contaminación.
Los autores plantean que esta información puede contribuir a orientar las políticas de prevención, gestión de residuos y circularidad, al proporcionar una base común para comparar resultados entre países y evaluar la evolución de los flujos de materiales.






