España enfrenta un reto estructural: más de 7 millones de viviendas requieren renovación energética
España se encuentra ante un desafío de gran magnitud: según un análisis publicado en The Conversation España, para alcanzar los objetivos de eficiencia energética y reducción de emisiones, será necesario renovar más de siete millones de viviendas, equivalente a aproximadamente el 43 % de los edificios con peor desempeño energético del país.
Diagnóstico del parque residencial
El parque inmobiliario español es uno de los más antiguos y menos eficientes de Europa:
- El 75 % de los edificios construidos presentan baja eficiencia energética y una antigüedad media de más de 40 años, lo que se traduce en consumos elevados y confort térmico deficiente.
- Según datos del IDAE y otros observatorios, más de ocho millones de viviendas incumplen los requisitos mínimos de eficiencia que la normativa europea exigirá antes de 2030, especialmente en relación con la clasificación energética mínima (calificación E).
- Se estima que España ha realizado unas 540 000 rehabilitaciones al año entre 2020 y 2023, pero este ritmo debe acelerarse considerablemente para alcanzar los objetivos climáticos y sociales.
Los edificios energéticamente ineficientes no solo implican mayor gasto en energía para calefacción y refrigeración, sino que también contribuyen de forma significativa a las emisiones de gases de efecto invernadero y a la pobreza energética, fenómeno por el cual hogares deben elegir entre calor y otras necesidades básicas en invierno.
Planificación estratégica de rehabilitaciones
El Plan Nacional de Renovación de Edificios (PNRE), pieza clave para cumplir con la Directiva Europea de Eficiencia Energética de Edificios (EPBD), propone una hoja de ruta con medidas específicas para el periodo 2026‑2030:
1. Enfoque técnico de las rehabilitaciones:
- Rehabilitaciones profundas que mejoren la envolvente térmica de los edificios (aislamiento de fachadas, cubiertas y suelos).
- Sistemas eficientes de climatización e integración de energías renovables en los edificios.
- Sustitución de carpinterías, eliminación de puentes térmicos y mejora de estanqueidad. Estas intervenciones permiten reducir consumos energéticos hasta un 25 % o más, contribuyendo tanto a la descarbonización como al confort interior.
2. Instrumentos financieros y ayudas:
- El PNRE estima una inversión total de casi 40 000 millones de euros hasta 2030, con aproximadamente 11 300 millones aportados por fondos públicos que incluyen el Plan Estatal de Vivienda y el Plan Social para el Clima.
- Subvenciones, deducciones fiscales y financiación blanda buscan reducir la barrera económica para propietarios y comunidades de vecinos.
- Programas autonómicos y municipales complementan las ayudas, por ejemplo, con subvenciones de hasta 30 000 € en zonas rurales o incentivos para mejoras de eficiencia y accesibilidad.
3. Justicia social y pobreza energética:
- La incorporación de criterios que favorezcan la vivienda social y asequible dentro de los programas de rehabilitación ayuda a mitigar la exclusión residencial y la pobreza energética.
- La creación y fortalecimiento de entidades públicas de vivienda también contribuye a garantizar el acceso a viviendas eficientes y asequibles.
Retos estructurales y barreras
A pesar del impulso político y financiero, persisten desafíos importantes:
- Ritmo de ejecución insuficiente: Las actuaciones actuales, aunque crecientes, están lejos de cubrir las necesidades de renovaciones profundas que exige la EPBD.
- Capacidad industrial y laboral: La demanda de rehabilitaciones multiplicará la presión sobre un sector que ya afronta escasez de mano de obra cualificada y retos logísticos.
- Coordinación administrativa: La planificación y concesión de permisos y ayudas requiere una coordinación entre administraciones estatales, autonómicas y locales para agilizar procesos complejos.
- Cultura y percepción: Es necesario cambiar la percepción de la rehabilitación como gasto a verla como inversión en ahorro energético y calidad de vida, tanto para propietarios como para gestores públicos y privados.
Conclusión
La estrategia de rehabilitación energética en España es un reto estructural y prioritario para la descarbonización, la eficiencia y la justicia social. Con más de siete millones de viviendas en necesidad de modernización, la planificación de intervenciones realistas combina criterios técnicos, apoyo financiero y políticas públicas coordinadas. Solo mediante una acción concertada, sostenida y amplia se podrá transformar el parque residencial hacia un modelo más eficiente, sostenible y equitativo, alineado con los objetivos climáticos europeos.
[Este contenido procede de THE CONVERSATION Lee el original aquí]





