Europa proyecta nuevas incineradoras pese al exceso de capacidad y los objetivos de reciclaje, según Zero Waste Europe
La capacidad de incineración de residuos de la Unión Europea supera ampliamente las necesidades de tratamiento actuales, según el informe Incineration overcapacity in Europe: 2026 data update, elaborado por Equanimator para Zero Waste Europe y publicado en octubre de 2026. El documento actualiza las estimaciones anteriores con datos de Eurostat correspondientes a 2022 y analiza cómo podrían evolucionar las necesidades de tratamiento si se cumplen los objetivos de reciclaje y se amplían los sistemas de clasificación de residuos mezclados. A partir de sus resultados, la organización plantea revisar la planificación de las instalaciones para evitar nuevas inversiones que puedan competir con la prevención, la reutilización y el reciclaje.
Una diferencia de casi 65 millones de toneladas
En 2022, la capacidad conjunta de las instalaciones de incineración clasificadas como operaciones R1, correspondientes a la valorización energética, y D10, destinadas a la eliminación mediante incineración, alcanzó los 198,4 millones de toneladas anuales. De esta cifra, 184,3 millones correspondían a instalaciones R1 y 14,2 millones a instalaciones D10.
Frente a esa capacidad, los residuos tratados mediante ambas operaciones sumaron 133,6 millones de toneladas: 123,1 millones de residuos no peligrosos y 10,5 millones de residuos peligrosos. La diferencia se traduce en una capacidad disponible cercana a los 65 millones de toneladas anuales.
El informe advierte de que esta estimación agregada no significa que todas las instalaciones puedan tratar indistintamente cualquier residuo. La composición de los materiales, su poder calorífico y las características técnicas de cada planta pueden limitar el aprovechamiento de la capacidad disponible.
El cumplimiento de los objetivos de reciclaje reduciría las necesidades
El estudio examina distintos escenarios para estimar la evolución de la capacidad de incineración. Si todos los residuos de determinadas categorías que actualmente se depositan en vertederos se enviaran a estas instalaciones, la demanda aumentaría en 77,5 millones de toneladas. Bajo ese supuesto, y manteniendo las tasas de generación y reciclaje de 2020, el modelo apunta a un déficit de capacidad de 12,7 millones de toneladas.
Sin embargo, el escenario cambia al incorporar los objetivos europeos de reciclaje. El informe calcula que sería necesario reciclar 39,3 millones de toneladas adicionales y estima que, incluso destinando a incineración todos los residuos considerados aptos para ello, quedaría una capacidad excedentaria de unos 26,7 millones de toneladas.
Si se mantiene el vertido de una parte de los residuos, el excedente estimado aumenta. En un escenario que contempla que continúe depositándose en vertederos el 10 % de los residuos municipales en los Estados miembros que todavía superan ese umbral, la capacidad excedentaria alcanzaría los 41,8 millones de toneladas. Estas cifras proceden de escenarios hipotéticos y dependen de los supuestos utilizados en el modelo.
Clasificar los residuos mezclados para recuperar materiales reciclables
Otra de las medidas analizadas es la clasificación avanzada de los residuos municipales mezclados que quedan después de la recogida separada. Este proceso permitiría recuperar materiales aprovechables, especialmente plásticos, antes de enviar la fracción restante a incineración.
El informe estima que algo más de 77 millones de toneladas de residuos podrían ser susceptibles de este tratamiento en el escenario estudiado. La recuperación de materiales reduciría el poder calorífico de la fracción residual y permitiría gestionar las salidas del proceso en instalaciones que actualmente tratan alrededor de 56 millones de toneladas, liberando unos 24 millones de toneladas de capacidad de incineración.
Según el modelo, la combinación de esta clasificación adicional con el cumplimiento de los objetivos de reciclaje mantendría el excedente agregado de capacidad en torno a los 65 millones de toneladas. El documento sostiene que, en esas condiciones, no sería necesaria nueva capacidad conjunta de incineración R1 y D10 en el conjunto de la Unión Europea, aunque las necesidades variarían entre países.
Una moratoria y una planificación coordinada a escala europea
Ante estos resultados, Zero Waste Europe recomienda que los Estados miembros con capacidad excedentaria consideren moratorias para nuevas instalaciones de incineración y planifiquen la retirada progresiva de capacidad cuando sea necesario.
También propone coordinar las decisiones sobre infraestructuras entre países, teniendo en cuenta los movimientos transfronterizos de residuos y evitando que el cierre de instalaciones en un territorio provoque la construcción de nuevas plantas en otro.
El informe plantea, además, exigir una clasificación avanzada de los residuos municipales mezclados antes de su incineración, de forma que se recuperen los materiales reciclables y valorizables. Asimismo, pide revisar el papel de la incineración en la jerarquía europea de residuos y evaluar las opciones de gestión de las fracciones residuales previamente tratadas.
Estas propuestas constituyen recomendaciones de Zero Waste Europe, no medidas aprobadas por las instituciones europeas. El análisis utiliza datos de 2022 y escenarios de modelización para argumentar que la capacidad existente podría ser suficiente si se cumplen los objetivos de reciclaje y se refuerza la recuperación de materiales. Su conclusión es que la planificación de nuevas infraestructuras debe tener en cuenta tanto las necesidades reales de tratamiento como los objetivos de prevención y economía circular.







