Filtro de microplásticos inspirado en la boca de los peces: avance técnico para frenar la contaminación por residuos plásticos
Un equipo de científicos de la Universidad de Bonn (Alemania) y el Instituto Fraunhofer UMSICHT ha desarrollado un filtro de microplásticos modelado a partir del sistema de arcos branquiales de peces filtradores como la caballa, la sardina o la anchoa. Este diseño biomimético permite capturar y separar partículas plásticas microscópicas del agua mientras evita la obstrucción, un problema común en filtros convencionales.
Inspiración biológica y diseño funcional
La innovación se basa en la estructura cónica y comb‑like de las branquias de ciertos peces que, al alimentarse nadando con la boca abierta, filtran plancton y otras partículas del agua sin bloquearse. En los peces, las partículas atrapadas no impactan de frente sino que rodan a lo largo de la superficie hacia el esófago, lo que mantiene el flujo y evita atascos.
Los investigadores replicaron esta geometría natural ajustando tanto el tamaño de la malla como el ángulo de apertura del embudo en el filtro. En pruebas de laboratorio, este diseño ha conseguido separar más del 99 % de microplásticos del agua —principalmente fibras derivadas de textiles sintéticos— sin sufrir obstrucciones significativas.
Aplicación para aguas de lavado y gestión de residuos plásticos
Las lavadoras domésticas representan una de las principales fuentes de microplásticos en el medio ambiente, ya que cada ciclo puede liberar fibras plásticas procedentes de tejidos sintéticos. Estos microplásticos terminan en el agua residual y, pese a la eficiencia de las plantas de tratamiento, gran parte puede llegar a ríos, suelos agrícolas o incluso entrar en la cadena alimentaria a través de los lodos de depuración. La implementación de filtros eficaces en el punto de origen —como en las lavadoras— podría reducir drásticamente la entrada de estos residuos en los sistemas naturales.
El filtro desarrollado no requiere componentes mecánicos complejos, lo que apunta a costes de fabricación reducidos y una posible integración futura en electrodomésticos o sistemas de tratamiento doméstico de aguas grises. Las partículas plásticas retenidas pueden agruparse y extraerse periódicamente para su correcta gestión como residuo sólido.
Implicaciones para la gestión de residuos y salud ambiental
La capacidad de capturar microplásticos con alta eficiencia ofrece una ventaja técnica importante para la mitigación de la contaminación por microplásticos, un tipo de residuo particularmente difícil de gestionar por su pequeño tamaño y gran dispersión. La reducción en la liberación de microfibras plásticas desde fuentes domésticas ayudaría a disminuir la carga de estos contaminantes en ecosistemas acuáticos y suelo, apoyando estrategias de gestión de residuos más integrales y sostenibles.
Asimismo, al interceptar estos residuos antes de su ingreso a las redes de saneamiento, se podría aliviar la presión sobre plantas de tratamiento convencionales e impedir que las microfibras incorporen sustancias químicas peligrosas en ciclos biológicos y alimentarios.
Conclusión
El filtro de microplásticos inspirado en la boca de peces representa una solución técnica prometedora para abordar una de las fuentes más persistentes y difíciles de reducir de contaminación plástica: los microfibros derivados de textiles en aguas de lavado. Su diseño biomimético eficaz y económico abre la puerta a aplicaciones industriales y domésticas que podrían reforzar significativamente la gestión de residuos plásticos a escala cotidiana, reduciendo la huella ambiental de estos contaminantes invisibles.
[Este contenido procede de DW Lee el original aquí]






