La economía circular transforma el mercado laboral y exige nuevas competencias profesionales
La transición circular también transforma el empleo
El avance hacia una economía basada en la prevención de residuos, la reutilización, la reparación, el reciclaje y la valorización de recursos está modificando progresivamente las actividades productivas y, con ellas, las necesidades del mercado laboral.
Esta transformación no implica únicamente la creación de nuevos puestos de trabajo. También supone la evolución de ocupaciones existentes, la aparición de nuevas funciones y la necesidad de adaptar las competencias de los trabajadores a procesos productivos diferentes.
El análisis Evolución del mercado laboral en la economía circular: un análisis global de capacidades, inclusión y riesgos, publicado por el Observatorio de las Ocupaciones del SEPE, aborda precisamente esta transformación desde una perspectiva laboral y social.
Nuevas actividades, nuevas capacidades
La economía circular desplaza parte del valor económico desde la extracción y el consumo de materias primas hacia actividades destinadas a mantener productos, componentes y materiales en uso durante más tiempo.
Este cambio incrementa la demanda de capacidades vinculadas, entre otras actividades, a:
- reparación y mantenimiento;
- reutilización y preparación para la reutilización;
- desmontaje y recuperación de componentes;
- reciclaje y valorización de materiales;
- gestión y tratamiento de residuos;
- logística inversa;
- ecodiseño y diseño orientado a la durabilidad;
- gestión eficiente de materiales y recursos.
En consecuencia, determinados perfiles profesionales tendrán que incorporar nuevas competencias técnicas y digitales, mientras que otros deberán evolucionar para adaptarse a procesos productivos más circulares.
El reto de la recualificación profesional
Uno de los principales desafíos identificados es el denominado reskilling y upskilling, es decir, la adquisición de nuevas capacidades o la actualización de las ya existentes.
La transición circular puede generar nuevas oportunidades laborales, pero también modificar o reducir la demanda de determinadas ocupaciones asociadas al modelo productivo lineal.
El proceso requiere, por tanto, mecanismos de formación y recualificación capaces de acompañar a los trabajadores durante la transformación.
La formación profesional, incluida la Formación Profesional Dual, adquiere especial relevancia para conectar las necesidades emergentes de las empresas con las capacidades disponibles en el mercado laboral.
El empleo circular tiene una dimensión territorial
Muchas de las actividades vinculadas a la economía circular presentan un componente de proximidad.
La reparación, el mantenimiento, la preparación para la reutilización, determinadas operaciones de gestión de residuos y parte de la logística inversa requieren una implantación próxima a los lugares donde se encuentran los productos, materiales y residuos.
Esta característica puede favorecer la generación de empleo local y territorial, especialmente en actividades que difícilmente pueden deslocalizarse por completo.
La economía circular puede convertirse así en un elemento de transformación económica no solo a escala empresarial, sino también en los territorios donde se desarrollan estas actividades.
La transición no garantiza por sí sola la inclusión
La creación de nuevas oportunidades laborales no implica que todos los trabajadores puedan acceder automáticamente a ellas.
Las diferencias en formación, cualificación, edad, localización y acceso a oportunidades de aprendizaje pueden determinar quién se beneficia de la transformación.
Por ello, el desarrollo de la economía circular requiere políticas de formación y empleo que permitan acompañar a los colectivos afectados por la transformación de las actividades tradicionales.
El concepto de transición justa adquiere en este contexto una dimensión laboral: no se trata únicamente de transformar el modelo productivo, sino de facilitar que los trabajadores puedan participar en esa transformación.
Empleo verde no significa ausencia de riesgos
El avance de las actividades circulares también obliga a prestar atención a la seguridad y salud laboral.
Las nuevas actividades pueden presentar riesgos específicos asociados a la manipulación y tratamiento de materiales recuperados, residuos y productos al final de su vida útil.
En función de la actividad, pueden aparecer exposiciones a agentes biológicos, bioaerosoles, contaminantes, riesgos ergonómicos o riesgos derivados de procesos de desmontaje, reparación y tratamiento de materiales.
Por tanto, la transición hacia empleos vinculados a la economía circular debe incorporar desde el principio criterios de prevención de riesgos laborales y condiciones de trabajo seguras.
De la gestión de residuos a la gestión de capacidades
La transformación circular amplía el campo de actuación del sector de los residuos.
La necesidad de prevenir, reutilizar, reparar, recuperar materiales y valorizar recursos implica contar con profesionales capaces de intervenir en diferentes etapas del ciclo de vida de los productos.
Esto modifica también el perfil de las competencias necesarias:
Modelo lineal
Extracción → producción → consumo → residuo
Modelo circular
Diseño → uso → mantenimiento → reparación → reutilización → recuperación → reciclaje → nuevo uso
Cada una de estas etapas requiere conocimientos y capacidades específicas.
Proyección
La economía circular está configurando un mercado laboral en transformación, en el que la creación de empleo debe analizarse conjuntamente con la evolución de las ocupaciones, las competencias profesionales, la formación y las condiciones de trabajo.
El reto no consiste únicamente en disponer de trabajadores para nuevas actividades, sino en anticipar qué capacidades serán necesarias, facilitar la recualificación de quienes puedan verse afectados por la transformación y garantizar que los nuevos empleos incorporen condiciones adecuadas de seguridad y calidad laboral.
La transición circular será, por tanto, también una transición de capacidades: cambiar la forma en que utilizamos los recursos exige cambiar, al mismo tiempo, la forma en que formamos y preparamos a las personas que trabajan con ellos.






