Los embalajes de poliestireno expandido alcanzan un 30 % de reciclaje y deja de ser material problemático en Estados Unidos
Un cambio basado en la evolución del sistema de reciclaje
El U.S. Plastics Pact ha retirado los embalajes de poliestireno expandido (EPS) utilizados para transporte de su lista de materiales problemáticos e innecesarios, tras revisar los datos disponibles sobre su reciclabilidad. La decisión, anunciada el 19 de agosto de 2026, concluye que este formato ha alcanzado una tasa de reciclaje de aproximadamente el 30 % o superior, umbral establecido en el primer criterio del sistema utilizado por la organización para evaluar los materiales incluidos en la lista.
La modificación se refiere exclusivamente al EPS empleado como embalaje de transporte. El propio U.S. Plastics Pact aclara que no supone retirar el EPS ni el poliestireno de forma general de su clasificación de materiales problemáticos. La diferencia responde, en parte, a la forma en que este tipo de embalaje entra en los sistemas de recuperación.
Una recogida diferente a la del contenedor municipal
Una de las características del EPS de transporte es que una parte importante de los envases permanece dentro de circuitos comerciales y de distribución o acompaña a productos que posteriormente llegan al consumidor. Esto permite organizar su recuperación mediante canales comerciales y puntos específicos de recogida, en lugar de depender principalmente de los sistemas municipales de recogida selectiva.
La información presentada por la Polystyrene Recycling Alliance señala que el EPS utilizado en transporte alcanza una tasa de reciclaje de aproximadamente 31 % en Estados Unidos y cuenta con una red de más de 700 puntos de entrega, además de sistemas de recuperación entre empresas. El material recuperado puede utilizarse posteriormente como materia prima para fabricar nuevos productos.
La densificación facilita la recuperación
El bajo peso y el elevado volumen del EPS constituyen uno de los principales retos para su recogida y transporte. Para superar esta limitación se han desarrollado sistemas de densificación, que reducen el volumen del material antes de su transporte hacia las instalaciones de reciclaje.
Según el U.S. Plastics Pact, la inversión en infraestructuras específicas para eliminar estas barreras puede mejorar la economía de la recogida. La organización destaca también la importancia de disponer de mercados para el material reciclado, ya que una demanda estable de contenido reciclado puede generar incentivos para mantener y ampliar los sistemas de recuperación.
El análisis elaborado por la Polystyrene Recycling Alliance identifica además 81 empresas que operan 119 instalaciones en Estados Unidos y Canadá y utilizan EPS reciclado como materia prima para fabricar nuevos productos, incluidos embalajes de transporte y materiales de construcción.
De material problemático a material recuperable
La revisión del U.S. Plastics Pact muestra cómo la clasificación de un material puede cambiar cuando evolucionan las condiciones reales de su gestión. El proceso de evaluación no se basa únicamente en las características del polímero, sino también en factores como las tasas de recuperación, la infraestructura disponible, los mercados de destino y los resultados obtenidos a escala comercial.
En este caso, el crecimiento de los sistemas de recogida específicos y de las vías de reciclaje ha permitido superar el umbral establecido por el U.S. Plastics Pact para reconsiderar la clasificación del embalaje de transporte de EPS.
La organización señala, no obstante, que todavía existe margen para aumentar las tasas de reciclaje y considera necesario continuar desarrollando la infraestructura, los mercados para el material reciclado y la colaboración entre fabricantes, usuarios y recicladores.
Un precedente para otros materiales
El U.S. Plastics Pact continúa revisando el resto de materiales incluidos en su lista y señala que realizará nuevas recomendaciones a medida que finalicen las evaluaciones. El caso del EPS para transporte pone de manifiesto que la consideración de un material como problemático no es necesariamente permanente, sino que puede revisarse cuando cambian los sistemas de recogida, reciclaje y comercialización del material recuperado.
Para la organización, el caso también evidencia la importancia de contar con datos consistentes y sistemas de medición que permitan comprobar la evolución de las tasas de reciclaje e identificar qué intervenciones están produciendo resultados.






