Bacterias, bambú y sal: soluciones innovadoras frente a los plásticos
El desafío de los plásticos convencionales
Los plásticos están presentes en casi todos los aspectos de la vida moderna, desde embalajes y ropa hasta componentes de vehículos. Sin embargo, presentan dos problemas fundamentales:
- Solo los termoplásticos son reciclables, y menos del 10 % se recicla. Tras cada ciclo, sus cadenas se degradan, limitando su reutilización.
- La degradación natural genera microplásticos y nanopartículas que contaminan agua, aire y suelos, entrando incluso en la cadena alimentaria y en organismos vivos.
Polímeros desintegrables en sal
Investigadores del RIKEN Center for Emergent Matter Science y la Universidad de Tokio desarrollan polímeros que se descomponen al contacto con sal, como en agua de mar o suelos salinos. Estos materiales son no tóxicos, resistentes al fuego y no emiten CO₂ durante su degradación. Además, al biodegradarse con bacterias presentes en su entorno, no generan microplásticos, ofreciendo una solución sostenible para el sector del embalaje.
Plásticos bacterianos y biodegradables
En la Universidad de Kobe, Japón, se ha desarrollado el polímero biológico PDCA, fabricado mediante bacterias y enzimas como Escherichia coli alimentadas con glucosa. Este material alcanza propiedades similares al PET convencional, pero es completamente biodegradable, lo que abre posibilidades para envases y otros productos de uso cotidiano sin contaminación persistente.
Bioplásticos a partir de celulosa de bambú
En China, se han creado plásticos a partir de la celulosa del bambú mediante un proceso que reconstruye enlaces de hidrógeno y produce bioplásticos con resistencia mecánica y térmica superior a la mayoría de plásticos comerciales. Completamente biodegradables en 50 días y compatibles con procesos industriales de moldeo por inyección, estos materiales combinan sostenibilidad y viabilidad económica.
Microplásticos convertidos en grafeno
En Australia, la Universidad James Cook ha desarrollado un método de síntesis por plasma a presión atmosférica y microondas (APMP) para transformar microplásticos de polietileno en grafeno de alto valor. En un minuto, 30 mg de microplásticos pueden convertirse en 5 mg de grafeno, usando menor energía y temperatura que procesos tradicionales, ofreciendo un enfoque de valorización de residuos plásticos difíciles de tratar.
Necesidad de inversión y voluntad política
Las soluciones científicas y tecnológicas para plásticos sostenibles ya existen o están maduras a nivel de laboratorio. Sin embargo, su implementación requiere programas de I+D robustos, financiación suficiente y políticas que promuevan el desarrollo de polímeros totalmente reciclables, biodegradables y libres de microplásticos.
[Este contenido procede de THE CONVERSATION Lee el original aquí]





