Cataluña pone en marcha una planta experimental para valorizar deyecciones ganaderas
Una instalación para investigar la valorización de residuos ganaderos
El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) ha presentado en Constantí (Tarragona) una planta de biogás vinculada a su centro experimental Mas Bové. La instalación se alimenta de las deyecciones generadas por las explotaciones ganaderas del propio centro y está concebida tanto para prestar servicio a la explotación como para desarrollar investigación y proyectos piloto relacionados con la gestión de estos residuos orgánicos.
Según la información difundida con motivo de su puesta en marcha, se trata de la primera instalación de Cataluña y España gestionada por un instituto público de investigación que, al mismo tiempo, presta servicio a una explotación ganadera. Su carácter experimental permitirá ensayar tecnologías y procesos que resultarían más difíciles de desarrollar en una planta convencional.
Más de 5.200 toneladas de materia orgánica al año
La planta procesa más de 5.200 toneladas de materia orgánica anuales, procedentes principalmente de purín porcino y gallinaza, además de restos de pienso. A partir de esta materia prima genera aproximadamente 96.697 metros cúbicos normales de biogás al año, una producción equivalente energéticamente a unos 58.000 litros de gasóleo.
En Mas Bové, el biogás se destina a producir energía térmica para autoconsumo. Esta energía permite calentar la nave de maternidad de las cerdas, donde anteriormente se utilizaba gas propano, y mantener la temperatura necesaria en el propio digestor durante el proceso de producción de biogás.
Del residuo a fertilizantes y agua recuperada
La valorización no termina con la producción energética. El proceso de digestión de las deyecciones genera un fertilizante orgánico que se utiliza para abonar los campos del centro, reduciendo tanto las necesidades de gestión de las deyecciones como la compra de fertilizantes externos.
La instalación también permite recuperar agua, que se destina al riego de los campos y a la limpieza de las explotaciones porcinas y avícolas de Mas Bové. De este modo, el proceso integra diferentes vías de aprovechamiento de los materiales resultantes de la gestión de las deyecciones ganaderas.
Una plataforma para nuevas tecnologías de valorización
Además de su funcionamiento ordinario, la planta se utilizará para definir nuevos protocolos de producción de biogás, validar tecnologías emergentes a escala piloto y probar prototipos empresariales. El IRTA también prevé estudiar la obtención de productos de mayor valor añadido, como biofertilizantes y bioestimulantes, a partir de la digestión de las deyecciones.
La investigación incluirá asimismo el propio proceso de digestión, con el objetivo de optimizar la generación de biogás y estudiar posibles vías de aprovechamiento del dióxido de carbono resultante de su combustión. La instalación está concebida, por tanto, como una infraestructura de demostración y transferencia tecnológica para el sector agroalimentario.
Hacia una gestión más circular de las deyecciones
La iniciativa se enmarca en la estrategia de bioeconomía del IRTA y en el despliegue previsto por Cataluña para el biogás y el digestato. La Generalitat aprobó en 2024 la Estrategia catalana del biogás y la Estrategia catalana del digestato, que contemplan un aumento de las plantas de biogás y prevén que las deyecciones ganaderas representen en 2030 cerca de un tercio de la materia orgánica que alimente estas instalaciones en Cataluña.
En este contexto, la planta de Mas Bové combina tratamiento de residuos orgánicos, recuperación de nutrientes, aprovechamiento energético y recuperación de agua, mientras generar conocimiento aplicable a futuras instalaciones del sector agroalimentario.






