China enfrenta un nuevo desafío en gestión de residuos: exceso de plantas de incineración y escasez de basura
Capacidad instalada versus generación de residuos
La política de gestión de residuos urbanos en China durante la última década se centró en la incineración como solución técnica y energética frente al crecimiento urbano, el consumo masivo y la escasez de espacio para vertederos. Más de 1.000 plantas de incineración se han construido en ciudades y regiones del país, sumando una capacidad diaria de tratamiento superior a 1,1 millones de toneladas de residuos. Esta infraestructura representa más de la mitad de la capacidad mundial instalada para incinerar residuos y convertirlos en energía.
La expansión fue promovida por planes de incentivos económicos y metas gubernamentales, que originalmente fijaban un objetivo de alrededor de 800.000 toneladas diarias antes de 2025, meta superada años antes de lo previsto.
El nuevo panorama: menos basura que incinerar
Aunque la infraestructura se construyó para absorber grandes volúmenes de residuos, la generación real de basura urbana ha disminuido debido a varios factores:
- Descenso demográfico y desaceleración del crecimiento económico, que reducen el consumo y la producción de residuos.
- Mejoras en la gestión municipal, especialmente la separación y reciclaje en origen, que remueven fracciones recuperables antes de llegar a las incineradoras.
- La prohibición de importar residuos sólidos extranjeros desde 2018, eliminando plásticos y otros materiales que previamente complementaban la alimentación de incineradoras.
Como resultado, muchas plantas operan por debajo del 80 % de su capacidad y, en algunos casos, apenas alcanzan el 60 %, e incluso una de cada tres líneas de incineración permanece cerrada por falta de material para quemar.
Consecuencias técnicas y económicas
La situación de sobredimensionamiento crea varios retos operativos:
- Plantas subutilizadas o paradas: Algunos hornos funcionan solo parte del año o se mantienen inactivos por largos periodos, generando costos fijos sin ingresos suficientes.
- Necesidad de buscar materiales alternativos: Algunos operadores han tenido que recurrir a residuos industriales o de construcción para mantener la producción energética ante la falta de basura doméstica.
- Rentabilidad amenazada: La menor disponibilidad de residuos encarece la operación y puede comprometer la viabilidad financiera de las instalaciones a largo plazo.
Este fenómeno ilustra un equilibrio dinámico entre infraestructuras construidas a escala masiva y patrones reales de generación de residuos, cada vez más influenciados por la reducción en consumo, mejora en reciclaje y cambios socioeconómicos.
Impacto ambiental y consideraciones de sostenibilidad
Aunque la incineración ha permitido a muchas ciudades reducir la dependencia de los vertederos y mitigar emisiones de metano asociadas a descomposición en vertederos, este modelo no está exento de impactos ambientales:
- Generación de subproductos peligrosos: Cenizas volantes, lixiviados y otros residuos requieren tratamientos especializados, con una reutilización todavía limitada.
- Emisiones por energía generada: Si bien la incineración evita ciertos gases de efecto invernadero directamente asociados a vertederos, las emisiones por megavatio-hora siguen siendo elevadas comparadas con otras fuentes energéticas.
Estas consideraciones han reactivado el debate sobre el papel de la incineración dentro de un enfoque más amplio de transición hacia modelos de reducción en origen, reciclaje y valorización de materiales, alineados con principios de economía circular.
Perspectivas futuras y ajustes de política
La situación actual ha generado señales de ajuste en el sector:
- Reevaluación de proyectos futuros: El ritmo de construcción de nuevas incineradoras ha disminuido notablemente, reflejando una saturación del mercado y la adaptación a la demanda real de residuos.
- Exploración de mercados externos: Con plantas nacionales con capacidad ociosa, algunas empresas buscan exportar soluciones de incineración y tecnologías de gestión de residuos a otros países para optimizar el uso de su know-how y equipos.
- Mayor atención a reciclaje y clasificación: El impulso de políticas de separación en origen y reciclaje municipal sugiere un desplazamiento gradual de la incineración como solución dominante hacia sistemas integrados de gestión sostenible.
Conclusión
El caso de China representa un ejemplo paradigmático de los retos de la planificación de infraestructuras de gestión de residuos a gran escala. Al lograr reducir la cantidad de basura doméstica disponible para incinerar, el país enfrenta ahora el desafío de optimizar la utilización de plantas existentes, avanzar en tecnologías más eficientes y equilibrar incineración, reciclaje y reducción en origen dentro de un marco de economía circular sostenible.





