Integración de químicos y residuos: Hacia una economía circular segura en la UE
La transición hacia una economía circular europea requiere no solo aumentar la eficiencia de los recursos y las tasas de reciclaje, sino también garantizar que los materiales reutilizados no representen un riesgo químico para la salud humana ni para el medio ambiente. En este contexto, Zero Waste Europe (ZWE) ha publicado el informe “Building a healthy circular economy: Integrating chemicals, products and waste under the Circular Economy Act”, en el que subraya la necesidad de alinear la legislación de residuos con la normativa sobre sustancias químicas dentro de la próxima Ley de Economía Circular (CEA), prevista para 2026.
Principales hallazgos del informe:
- La exposición continua a sustancias químicas peligrosas persiste en la población, especialmente a través de productos de consumo y materiales reciclados.
- La falta de transparencia y trazabilidad en la cadena de valor limita la capacidad de identificar riesgos y garantizar la seguridad de los materiales reciclados.
- Una economía circular que priorice únicamente el incremento de tasas de reciclaje sin control químico puede generar costos económicos y sanitarios sustanciales, además de socavar la confianza pública en los productos reciclados.
- La disyuntiva entre recuperación de materiales y reducción de exposición a químicos pone en riesgo la eficiencia de los recursos y la aceptación social de la economía circular.
Recomendaciones clave de Zero Waste Europe:
- Armonizar objetivos de economía circular y legislación química: Integrar de manera efectiva la regulación de productos, residuos y sustancias químicas para evitar la presencia de tóxicos en materiales secundarios.
- Implementar sistemas robustos de trazabilidad: Permitir la identificación de sustancias peligrosas desde la producción hasta la reutilización de materiales reciclados.
- Priorizar la salud pública y la seguridad ambiental: Garantizar que la transición hacia una economía circular no implique comprometer la salud de los consumidores, trabajadores o ecosistemas.
- Fomentar innovación en materiales y diseño seguro: Impulsar estrategias de eco-diseño y selección de materiales no tóxicos que faciliten un reciclaje seguro y eficiente.
- Promover la confianza del consumidor y la competitividad industrial: Una economía circular no tóxica no solo protege la salud, sino que refuerza la aceptación pública de productos reciclados y la resiliencia económica.
Implicaciones para el sector residuos:
El informe resalta que los gestores de residuos, recicladores y empresas de valorización deben considerar desde ahora la seguridad química como un criterio central en la clasificación, tratamiento y reutilización de materiales. Esto incluye:
- Evaluaciones químicas periódicas de flujos de residuos.
- Capacitación técnica en identificación de sustancias peligrosas.
- Colaboración con reguladores y diseñadores de productos para asegurar compatibilidad con la economía circular segura.
Conclusión:
Para construir una economía circular europea sostenible y saludable, no basta con optimizar la recuperación de materiales. La integración de políticas de químicos, productos y residuos es esencial para generar beneficios tangibles: protección de la salud pública, seguridad ambiental, eficiencia de recursos y confianza del consumidor. La adopción de estas medidas permitirá que la Ley de Economía Circular de la UE impulse no solo la circularidad, sino también una economía competitiva y segura.
[Este contenido procede de RECYCLING MAGAZINE Lee el original aquí]





