Europa recicla sólo el 12 % de los materiales que utiliza y necesita nuevas competencias para avanzar hacia la circularidad
Europa utiliza grandes cantidades de materias primas, pero solo una parte limitada vuelve a incorporarse al sistema productivo. Según los datos analizados en el artículo de The Conversation, solo el 12 % de los materiales utilizados en Europa procede actualmente de fuentes recicladas.
El artículo señala que alcanzar una economía más circular no depende únicamente de disponer de tecnologías de reciclaje o de modificar los sistemas de gestión de residuos. También requiere contar con profesionales capacitados para diseñar, implementar y gestionar nuevos modelos de producción y recuperación de recursos.
La circularidad requiere nuevas capacidades
La transición hacia modelos circulares modifica las necesidades de las empresas y de las administraciones. Actividades como el diseño para la reutilización y el reciclaje, la reparación, la remanufactura, la gestión de materiales secundarios o el análisis del ciclo de vida requieren conocimientos específicos.
Por ello, la formación aparece como uno de los elementos necesarios para acompañar la transformación de las cadenas de suministro y de los sistemas de producción.
Del residuo al recurso
El artículo destaca que aumentar la circularidad implica actuar antes de que los materiales se conviertan en residuos. El diseño de productos, la selección de materiales, la duración de los bienes y las posibilidades de reparación y reutilización condicionan posteriormente la capacidad de recuperar los recursos.
Esto requiere una visión que conecte diseño, producción, consumo, gestión de residuos y recuperación de materiales, en lugar de abordar cada etapa de forma independiente.
Un déficit también de perfiles profesionales
La transformación hacia una economía circular está generando nuevas necesidades de cualificación. Entre ellas se encuentran competencias relacionadas con la gestión de recursos, ecodiseño, reparación, reutilización, reciclaje, análisis de datos y evaluación ambiental.
El desarrollo de estos perfiles puede facilitar que las empresas incorporen estrategias circulares y que las administraciones dispongan de capacidad técnica para aplicarlas y supervisarlas.
El reto, por tanto, no consiste únicamente en aumentar las tasas de reciclaje, sino en disponer de las capacidades técnicas y profesionales necesarias para modificar el modelo de utilización de los recursos.






