La prevención del desperdicio alimentario empieza en la producción primaria: España pierde 3,12 millones de toneladas
La pérdida y el desperdicio alimentario no comienzan en los supermercados ni en los hogares. Según datos del Joint Research Centre de la Comisión Europea citados por Greenpeace, en España se pierden 3,12 millones de toneladas de alimentos en la producción primaria, antes de que lleguen a la cadena de distribución. Esta cantidad sitúa a España como el segundo país de la Unión Europea con mayores pérdidas en esta etapa, después de Francia.
Greenpeace ha puesto el foco en estas pérdidas con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos y reclama una mayor disponibilidad de datos sobre lo que ocurre en cada etapa de la cadena alimentaria.
Las pérdidas en el campo superan las registradas hasta el consumo
Los 3,12 millones de toneladas de alimentos que se pierden en la producción primaria en España representan, según Greenpeace, una cantidad superior a los 3,1 millones de toneladas que se pierden desde la poscosecha hasta los hogares. La organización utiliza esta comparación para señalar que una parte importante del problema se produce antes de que los alimentos lleguen a los canales de distribución.
Entre los factores que pueden intervenir en estas pérdidas se encuentran, según el comunicado, cuestiones como la sobreproducción, la falta de precios considerados justos para los productores y los descartes que se producen en las explotaciones agrícolas.
Greenpeace señala también que determinados alimentos pueden quedar sin recoger o ser descartados en el campo, por lo que estas pérdidas pueden quedar fuera de las estadísticas que habitualmente se utilizan para analizar el desperdicio alimentario.
La falta de datos dificulta conocer el origen de las pérdidas
Uno de los principales puntos planteados por Greenpeace es la falta de información suficientemente detallada y homogénea sobre las pérdidas que se producen en la producción primaria.
La organización considera necesario disponer de datos públicos que permitan conocer cuánto alimento se pierde, dónde se produce, cuáles son sus causas y cómo evoluciona el fenómeno a lo largo del tiempo. Para Greenpeace, esta información debería abarcar todas las etapas de la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el consumo.
La organización también cuestiona que los datos utilizados para valorar la evolución del desperdicio alimentario en España no permitan conocer con el mismo nivel de detalle lo que sucede en todas las fases de la cadena.
En este sentido, Greenpeace señala que una reducción del desperdicio registrada en los hogares no permite por sí sola conocer la evolución de las pérdidas que se producen antes de que los alimentos lleguen a los consumidores.
Greenpeace pide medir toda la cadena alimentaria
Para abordar estas pérdidas, Greenpeace reclama que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y las comunidades autónomas publiquen periódicamente datos comparables, actualizados y desagregados sobre el volumen, origen, causas y evolución de las pérdidas y el desperdicio alimentario.
La organización plantea que esta información permita identificar los puntos críticos de la cadena y diseñar medidas específicas de prevención. Entre sus demandas también figura mejorar el conocimiento sobre las pérdidas asociadas a fenómenos climáticos, como las sequías, olas de calor, granizadas o episodios de lluvias intensas.
Greenpeace vincula además la prevención de estas pérdidas con el impacto ambiental de producir alimentos que finalmente no llegan a consumirse. Según los datos citados por la organización, el desperdicio alimentario representa en España 21,4 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, alrededor del 20 % de las emisiones asociadas al consumo, aunque esta estimación corresponde al conjunto de las pérdidas y el desperdicio alimentario y no únicamente a las pérdidas producidas en el campo.
La organización considera que mejorar la información disponible sobre las pérdidas en la producción primaria es un paso necesario para conocer la dimensión completa del desperdicio alimentario en España y actuar sobre sus causas. El dato de 3,12 millones de toneladas muestra, según Greenpeace, que una parte sustancial del alimento que no llega a consumirse se pierde antes de alcanzar las etapas de distribución y consumo.







