Nueva Gales del Sur aprueba nuevas restricciones a los plásticos problemáticos y exige vasos desechables reciclables
El Parlamento de Nueva Gales del Sur ha aprobado una reforma legislativa para avanzar en la reducción de los residuos plásticos y mejorar su gestión al final de su vida útil. La iniciativa forma parte del NSW Plastics Plan 2.0, la estrategia del Gobierno estatal para reducir la contaminación, proteger los ecosistemas acuáticos y evitar que determinados productos dificulten los procesos de reciclaje.
Según la Agencia de Protección Ambiental de Nueva Gales del Sur, cada año se envían a vertedero más de 800.000 toneladas de residuos plásticos en el estado. Las nuevas medidas combinan prohibiciones progresivas con requisitos de reciclabilidad y actuaciones para fomentar la reutilización.
Eliminación progresiva de productos de plástico problemáticos
La reforma prevé retirar del mercado distintos artículos que generan residuos o pueden contaminar las corrientes de reciclaje. Entre ellos figuran las etiquetas plásticas para cerrar bolsas de pan y productos de despensa, los soportes para pizzas, las varillas y bridas de globos, determinados envases de espuma plástica y los microplásticos presentes en productos de limpieza de aclarado.
La aplicación de estas medidas será escalonada. Las primeras eliminaciones están previstas a partir de 2028, una vez se aprueben las disposiciones reglamentarias correspondientes y transcurran los periodos de adaptación establecidos. Las etiquetas plásticas de frutas y verduras también están previstas para su retirada antes de 2030.
Vasos y envases de alimentos: más requisitos de reciclabilidad
Uno de los ejes de la reforma es mejorar la gestión de los envases utilizados en el consumo de alimentos y bebidas. A partir de 2028, se prevé exigir que los vasos desechables para café para llevar sean reciclables. La medida no implica prohibirlos, sino facilitar que puedan recuperarse en lugar de acabar en vertedero.
El plan también contempla extender los requisitos de reciclabilidad a determinados recipientes alimentarios, tapas y envases monodosis de condimentos. En este último grupo se incluyen los pequeños recipientes de plástico para salsa de soja, cuya reciclabilidad deberá abordarse antes de 2030. El desarrollo de los requisitos técnicos y de etiquetado se concretará mediante normativa posterior.
La reutilización avanza sin sistemas obligatorios
La reforma incluye medidas para facilitar el uso de vasos reutilizables. Desde enero de 2028, los establecimientos que sirvan bebidas para llevar deberán aceptar vasos reutilizables aportados por los clientes, siempre que cumplan los requisitos de higiene aplicables.
Sin embargo, el Gobierno estatal ha aclarado el 28 de octubre que no obligará a los establecimientos a ofrecer tazas o vasos reutilizables para el consumo en el local ni impondrá sistemas de reutilización. Estos podrán desarrollarse de forma voluntaria, mientras que las obligaciones de reciclabilidad de los vasos desechables seguirán formando parte de las medidas previstas.
Prohibición de liberar globos de helio
Entre las medidas de aplicación inmediata figura la prohibición de liberar intencionadamente globos de helio. El objetivo es reducir la llegada de residuos al medio natural y proteger a la fauna, especialmente a las aves y los animales marinos.
La estrategia también prevé ensayos de sistemas de reutilización en instalaciones públicas y la creación de un espacio de reutilización en el centro de Sídney en 2027. Estas iniciativas servirán para probar modelos de retorno, limpieza y uso repetido de envases antes de ampliar las actuaciones previstas en el plan.
Un calendario gradual hasta 2030
La reforma establece una aplicación progresiva para dar tiempo a las empresas a adaptar sus productos, suministros y operaciones. Algunas obligaciones requerirán reglamentos específicos y nuevos periodos de transición, por lo que su alcance definitivo dependerá de ese desarrollo normativo.
Con estas medidas, Nueva Gales del Sur busca reducir los residuos plásticos destinados a vertedero, mejorar la recuperación de materiales y limitar la contaminación asociada a productos de un solo uso. El plan combina la eliminación de artículos problemáticos con el diseño para el reciclaje y la aceptación de alternativas reutilizables.







