Reino Unido aumenta la proporción de envases plásticos con al menos un 30 % de contenido reciclado
Más envases incorporan plástico reciclado
Los últimos datos publicados por HM Revenue and Customs (HMRC) muestran una evolución positiva en el uso de plástico reciclado en los envases comercializados en Reino Unido desde la entrada en vigor del Plastic Packaging Tax en abril de 2022. En el ejercicio 2025-2026, el 51 % del tonelaje de envases plásticos no sujeto al impuesto declaró un contenido de plástico reciclado igual o superior al 30 %, frente al 1,29 millones de toneladas registradas en esta categoría durante el primer ejercicio del impuesto. En 2025-2026 fueron 1,51 millones de toneladas.
El impuesto establece un umbral del 30 % de contenido reciclado: los envases que no alcanzan este porcentaje quedan sujetos a la tasa. Para 2025-2026, el gravamen fue de 223,69 libras por tonelada. Desde el 1 de abril de 2026, la tarifa ha aumentado hasta 228,82 libras por tonelada.
El ritmo de mejora se reduce
Aunque el porcentaje de envases sujetos al impuesto ha disminuido desde la implantación de la medida, la evolución reciente apunta a una ralentización. Resource Media señala, a partir de los datos de HMRC, que el porcentaje de envases por debajo del umbral pasó del 42 % al inicio del impuesto al 37 % en 2025-2026. Sin embargo, la reducción ha sido progresivamente menor: entre 2023-2024 y 2024-2025 cayó cuatro puntos porcentuales, mientras que en el último ejercicio únicamente se redujo un punto.
Esta evolución sugiere que una parte de las sustituciones más sencillas de plástico virgen por material reciclado ya se ha producido, mientras que los formatos restantes pueden presentar mayores dificultades técnicas o económicas.
Menor capacidad para producir reciclado
A esta ralentización se suma una segunda dificultad: la capacidad de reciclaje de plásticos en Reino Unido se ha reducido un 22 % desde 2023, según el análisis recogido por Resource Media. El aumento de los costes energéticos y la competencia del plástico virgen a precios reducidos han contribuido al cierre de instalaciones de reciclaje.
El resultado es una tensión entre la demanda y la oferta de material reciclado. Mientras las políticas buscan incrementar su incorporación en los envases, la infraestructura nacional disponible para transformar los residuos plásticos en nuevas materias primas se está contrayendo.
Además que ,alrededor de la mitad del material plástico se recicla actualmente dentro del país, lo que mantiene a Reino Unido dependiente de la exportación de residuos o materiales plásticos para su tratamiento. El sector considera que la infraestructura existente tendría dificultades para absorber un incremento significativo de los residuos de envases recogidos.
El impuesto como mecanismo de impulso
Desde su introducción, el Plastic Packaging Tax ha buscado generar un incentivo económico para aumentar el uso de plástico reciclado y estimular la recogida y el reciclaje de residuos. HMRC registró 250 millones de libras de ingresos por el impuesto en 2025-2026, un 4 % menos que los 261 millones del ejercicio anterior.
Al mismo tiempo, el Gobierno británico está preparando nuevos cambios relacionados con el cálculo del contenido reciclado. A partir del 1 de abril de 2027, está previsto permitir el uso de un enfoque de balance de masas para atribuir contenido reciclado procedente de procesos de reciclaje químico a los envases, con el objetivo de que puedan beneficiarse del umbral fiscal del 30 %.
El reto pasa de la demanda a la oferta
Los datos muestran así una evolución desigual: el uso declarado de plástico reciclado ha aumentado desde la introducción del impuesto, pero mantener el crecimiento requiere disponer de suficiente material reciclado y de capacidad para procesarlo.
El debate se desplaza, por tanto, desde el incentivo para utilizar reciclado hacia las condiciones necesarias para garantizar su disponibilidad. Entre las medidas planteadas por el sector se encuentran objetivos mínimos obligatorios de contenido reciclado y señales de demanda más previsibles que permitan justificar nuevas inversiones en instalaciones de reciclaje.






