Un proyecto europeo desarrolla plásticos de origen biológico a partir de residuos industriales y dióxido de carbono biogénico
De corrientes residuales a nuevos materiales
El proyecto europeo AIM-PACE, iniciado en junio de 2026, trabaja en el desarrollo de una nueva generación de plásticos de origen biológico y diseñados bajo criterios de seguridad y sostenibilidad. La iniciativa busca transformar corrientes de residuos orgánicos procesadas por el consorcio y dióxido de carbono biogénico de origen europeo en materiales de alto valor basados en polihidroxialcanoatos.
El proyecto, coordinado por el centro de investigación finlandés VTT, cuenta con una duración de cuatro años, hasta mayo de 2030, y una contribución de la Unión Europea de 6,96 millones de euros, sobre un presupuesto total de aproximadamente 8,47 millones de euros. El consorcio está integrado por 13 entidades europeas.
Producción mediante microorganismos
La propuesta se basa en el empleo de bacterias para producir polihidroxialcanoatos, un tipo de polímeros biodegradables que pueden emplearse como alternativa a determinados materiales plásticos de origen fósil. AIM-PACE combinará tecnología microbiana con herramientas de modelización computacional y una plataforma de inteligencia artificial para modificar y optimizar las propiedades de estos materiales.
El desarrollo avanzará desde ensayos automatizados de laboratorio hasta reactores piloto, seguidos de las etapas de formulación y transformación del material mediante procesos como extrusión de films, termoconformado y moldeo por inyección. El proyecto pretende alcanzar una validación de las tecnologías hasta el nivel de demostración tecnológica 7.
Cuatro aplicaciones demostradoras
Los nuevos materiales se evaluarán en cuatro aplicaciones: films para electrodos desechables de electrocardiografía, carcasas para dispositivos portátiles de monitorización de señales biológicas, pastilleros duraderos y films y bandejas para embalajes de electrónica industrial. Con ello, el proyecto pretende comprobar tanto las prestaciones de los materiales como su capacidad de fabricación.
Uno de los objetivos es reducir la dependencia de estructuras plásticas multicapa de origen fósil en determinados envases y disminuir el uso de plásticos con altas cargas de aditivos en dispositivos electrónicos portátiles.
Circularidad desde el diseño
La circularidad constituye otro de los elementos incorporados al desarrollo. El proyecto priorizará la reducción del uso de materiales, la reutilización y el reciclaje mecánico, mientras que la compostabilidad se estudiará para aquellas aplicaciones en las que el reciclaje no resulte viable. AIM-PACE también pretende mantener al menos el 80 % de las prestaciones del material después de tres ciclos de reciclaje mecánico.
En cuanto a las materias primas, el proyecto establece como objetivo que al menos el 80 % procedan de residuos agroalimentarios y corrientes secundarias industriales. De esta manera, la iniciativa plantea integrar la valorización de recursos residuales dentro de cadenas de producción de nuevos materiales, desde la materia prima hasta las aplicaciones finales.
Inteligencia artificial para optimizar el desarrollo
La inteligencia artificial se utilizará junto con la ingeniería microbiana y la modelización para acelerar la identificación y optimización de materiales con diferentes propiedades, como resistencia, biodegradabilidad, procesabilidad y capacidad de barrera. El proyecto también contempla optimización de los procesos mediante métodos bayesianos para reducir el consumo de energía y materiales a lo largo de las cadenas de producción.
Entre los impactos previstos por AIM-PACE se encuentra una reducción del 30–50 % de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a materiales de origen fósil, además de menores consumos de energía primaria y agua. Estos valores forman parte de los objetivos del proyecto y serán evaluados durante su desarrollo.






