Un enfoque graduado adapta el reciclaje de plásticos a la composición y calidad de cada residuo
No todos los residuos plásticos requieren el mismo tratamiento
Los residuos plásticos procedentes de productos reales presentan una composición mucho más compleja que las corrientes de polímeros puros utilizadas habitualmente en determinados procesos de reciclaje. Pueden contener diferentes polímeros, aditivos, pigmentos, adhesivos, cargas y contaminantes, además de presentar distintos grados de degradación.
Ante esta heterogeneidad, investigadores de la Universidad de Pekín y de la Universidad Jiao Tong de Shanghái proponen un enfoque de “reciclaje graduado”, en el que cada corriente de plástico se dirige hacia la tecnología más adecuada en función de su composición química, pureza, posibilidad de separación, nivel de contaminación y estado de degradación. La propuesta se recoge en un artículo publicado en Carbon Future en junio de 2026.
El planteamiento parte de considerar los residuos plásticos como un reservorio heterogéneo de carbono, en lugar de como una corriente uniforme que deba someterse a un único proceso de tratamiento. El objetivo es conservar el máximo valor posible del carbono y evitar tratamientos más intensivos cuando el material puede mantenerse dentro de una cadena de reciclaje de mayor valor.
El reciclaje mecánico como primera opción
Según los autores, las corrientes de PET, polietileno y polipropileno de elevada pureza y fácilmente separables deberían priorizar el reciclaje mecánico. La clasificación, lavado, trituración, refusión y extrusión permiten conservar la estructura polimérica y obtener materiales secundarios con un consumo energético y químico relativamente reducido.
El artículo señala que esta vía resulta especialmente adecuada cuando los residuos presentan una composición conocida y un nivel limitado de contaminación. Sin embargo, su aplicación se vuelve más compleja en productos que incorporan diferentes polímeros, estructuras multicapa o cantidades significativas de aditivos y contaminantes.
Procesos químicos y termoquímicos para las fracciones complejas
Para las corrientes mezcladas, envejecidas o contaminadas, los investigadores plantean recurrir a procesos de reconstrucción química del carbono. Entre las alternativas analizadas figuran la solvólisis, la despolimerización catalítica, la hidrogenólisis, la oxidación, la pirólisis electrificada y la gasificación.
Estas tecnologías pueden transformar los polímeros en monómeros, hidrocarburos, ceras, gas de síntesis y otras moléculas que pueden utilizarse posteriormente como materias primas químicas. No obstante, el artículo advierte que el reciclaje químico tampoco debe considerarse una solución universal: la ruptura de las cadenas poliméricas puede requerir temperaturas elevadas, hidrógeno, disolventes, oxidantes o catalizadores, mientras que determinados aditivos y contaminantes pueden dificultar los procesos y aumentar el consumo de recursos.
Para las fracciones altamente contaminadas o difíciles de tratar mediante procesos selectivos, la gasificación constituye una vía de conversión más profunda, al transformar el carbono de los polímeros en gas de síntesis compuesto principalmente por monóxido de carbono e hidrógeno. Este gas puede utilizarse posteriormente para producir metanol, olefinas, combustibles y otros productos químicos.
Una vía complementaria para el tratamiento biológico
El trabajo también incorpora el reciclaje biológico dentro de esta estrategia escalonada, aunque los autores descartan que pueda considerarse una solución universal para los plásticos.
Su mayor potencial se encontraría, según la propuesta, después de determinados tratamientos químicos que transformen los polímeros persistentes en compuestos oxigenados o moléculas de menor tamaño que puedan ser aprovechadas por microorganismos. El artículo destaca especialmente esta posibilidad para materiales como PET y PLA y para determinados intermedios generados durante el pretratamiento químico.
Una estrategia basada en la conservación del carbono
El modelo propuesto organiza así las diferentes tecnologías como rutas complementarias, y no como alternativas que compiten por convertirse en la solución única al problema de los residuos plásticos. Una corriente limpia y fácilmente separable podría mantenerse en un circuito de reciclaje mecánico, mientras que los materiales más complejos pasarían progresivamente a procesos químicos, termoquímicos o biológicos en función de sus características.
Los autores consideran que este enfoque permitiría reducir la pérdida innecesaria de valor del carbono y adaptar las operaciones de tratamiento a la composición real de los residuos. También destacan la necesidad de incorporar sistemas de clasificación, control de contaminantes, control de calidad de los productos y evaluación del ciclo de vida para garantizar que las distintas rutas sean ambientalmente adecuadas.
La propuesta plantea, en definitiva, pasar de buscar una tecnología universal de reciclaje a seleccionar el tratamiento en función de las características de cada corriente plástica, integrando diferentes procesos para avanzar hacia una gestión más eficiente y circular de los residuos.






