Residuos de colza se convierten en un envase alimentario biodegradable y activo
Los residuos generados durante el procesamiento de la colza podrían convertirse en materia prima para desarrollar nuevos materiales de envasado alimentario. Así lo plantea un estudio publicado en Food Quality and Safety, en el que investigadores de la School of Biological Engineering de Dalian Polytechnic University y de INNOBIO Corporation Limited han desarrollado una película biodegradable a partir de diferentes subproductos de esta planta.
El trabajo utiliza torta de colza, flores, tallos y hojas, materiales que contienen celulosa, polifenoles, flavonoides y otros compuestos de interés que permanecen infrautilizados.
De subproductos agrícolas a material de envasado
La investigación combina extractos de estos residuos con quitosano (CS) y nanopartículas de plata obtenidas mediante biosíntesis para desarrollar un material de envasado con propiedades antioxidantes y antimicrobianas.
Los compuestos fenólicos presentes de forma natural en los subproductos de la colza contribuyen además a mejorar determinadas propiedades de la película, entre ellas su resistencia frente a la humedad, el oxígeno y la radiación ultravioleta.
El objetivo es superar algunas de las limitaciones que presentan actualmente las películas de quitosano, como su resistencia mecánica, comportamiento como barrera y resistencia al agua.
Ensayos con tomates y setas
El comportamiento del material se evaluó mediante ensayos de conservación de alimentos. En el caso de los tomates cherry recubiertos, los investigadores observaron una mayor retención de peso, vitamina C y acidez durante el almacenamiento.
En los hongos enoki, el envase permitió reducir el pardeamiento y el deterioro microbiano en comparación con las muestras sin tratamiento.
Estos resultados apuntan a que el material no actuaría únicamente como una barrera física, sino que sus componentes podrían contribuir activamente a retrasar determinados procesos de deterioro de los alimentos.
Biodegradación en 21 días
Otro de los aspectos evaluados fue el comportamiento del material al final de su vida útil. En los ensayos ambientales realizados, la película se biodegradó completamente en suelo en 21 días, sin observarse un impacto significativo en las condiciones analizadas.
Esta característica resulta relevante frente a los materiales de envasado convencionales, cuya persistencia ambiental constituye uno de los principales problemas asociados a los residuos de envases.
Una doble vía de valorización
El interés de la investigación reside en combinar dos objetivos: dar valor a residuos agrícolas infrautilizados y desarrollar alternativas biodegradables para determinados envases alimentarios.
Los autores plantean que el material podría utilizarse en el futuro para desarrollar recubrimientos, envolturas o revestimientos destinados especialmente a productos frescos susceptibles al deterioro. No obstante, los resultados disponibles corresponden a ensayos de investigación y todavía será necesario evaluar su comportamiento y viabilidad antes de considerar aplicaciones a mayor escala.






