Una ciudad de Indonesia podría reducir a la mitad los costes de gestión de residuos orgánicos con un modelo descentralizado
La ciudad indonesia de Bandung afronta dificultades en la gestión de sus residuos, en un contexto en el que los vertederos constituyen una fuente importante de emisiones de metano. Para evaluar alternativas, Climate Policy Initiative (CPI), junto con la organización ambiental local Yaksa Pelestari Bumi Berkelanjutan (YPBB), ha analizado un modelo descentralizado de gestión de residuos orgánicos, basado en su recogida separada y tratamiento cerca del lugar donde se generan. El estudio, publicado el 13 de octubre de 2026, compara los costes del modelo propuesto con los del sistema habitual y cuantifica sus posibles beneficios económicos, ambientales y sociales.
Los residuos orgánicos representan el 41 % de los residuos de Bandung
Según los datos recopilados por YPBB a partir de información del Ayuntamiento de Bandung, los residuos orgánicos representan aproximadamente el 41 % de los residuos generados en la ciudad, equivalentes a 228.125 toneladas anuales. Cuando los restos de alimentos y otros materiales orgánicos se depositan en vertederos, su descomposición en condiciones con poco oxígeno genera metano.
El modelo estudiado propone recoger esta fracción de forma separada y tratarla en instalaciones próximas a los puntos de generación, reduciendo la necesidad de transportar los residuos hasta el vertedero de Sarimukti. El planteamiento busca sustituir parte de las operaciones actuales de transporte y eliminación por procesos que permitan transformar los residuos en productos aprovechables.
La iniciativa se relaciona con el proyecto piloto GASLAH, iniciado en enero de 2026, en el que los trabajadores de recogida separan los residuos orgánicos de los hogares y aplican distintos métodos de compostaje y tratamiento, incluida la utilización de larvas de mosca soldado negra.
Menor inversión y costes operativos
El análisis estima que el modelo descentralizado permitiría reducir un 76 % la inversión inicial y un 50 % los costes operativos frente al sistema habitual de gestión de residuos. También calcula una disminución del 82 % en los costes de combustible, debido principalmente a la reducción del transporte de residuos orgánicos hasta el vertedero.
La diferencia entre ambos modelos reside en que el sistema actual depende en gran medida del transporte y la eliminación, mientras que la propuesta desplaza una parte del gasto hacia el tratamiento de los residuos y la obtención de productos aprovechables.
Para el escenario descentralizado, el estudio calcula una inversión de 60.920 millones de rupias indonesias y unos costes operativos anuales de 63.540 millones de rupias. Estas cifras forman parte de una evaluación económica proyectada a 20 años y no representan costes ya ejecutados a escala de toda la ciudad.
Compost, biogás y recuperación de materiales
El tratamiento de la fracción orgánica permitiría obtener distintos productos. El modelo estima una producción anual de 42.811 toneladas de compost, incluidos los residuos orgánicos resultantes del tratamiento con larvas de mosca soldado negra, y 27.831 toneladas de larvas destinadas a alimentación animal. También contempla la producción de 171.094 metros cúbicos de biogás al año.
La propuesta incluye además la recuperación de materiales reciclables que, al separarse de los residuos orgánicos, podrían evitar parte de la contaminación que dificulta su aprovechamiento. El estudio estima que este sistema permitiría recuperar 86.870 toneladas anuales de materiales reciclables.
El análisis también contempla el aprovechamiento de los productos obtenidos en actividades agrícolas y ganaderas, con la posibilidad de generar ingresos mediante la comercialización de compost, alimento para ganado, biogás y materiales recuperados.
Menos emisiones y beneficios económicos y sociales
CPI estima que desviar los residuos orgánicos del vertedero permitiría evitar unas 695,7 toneladas de emisiones de metano al año. La reducción del transporte hasta las instalaciones de eliminación supondría, además, evitar unas 1.155 toneladas de dióxido de carbono equivalente anuales asociadas al consumo de combustible.
El estudio calcula asimismo la posibilidad de generar 1.733 empleos al año vinculados al modelo propuesto. En su análisis coste-beneficio, estima que los beneficios alcanzarían 5,17 veces los costes, con un valor actual neto positivo a lo largo del periodo de 20 años considerado. Estas cifras dependen de los supuestos utilizados y de que el sistema pueda implantar y operar en las condiciones previstas.
A partir de estos resultados, CPI recomienda integrar el tratamiento descentralizado de los residuos orgánicos en la planificación y los presupuestos municipales, así como considerar conjuntamente sus beneficios económicos, ambientales y sociales al tomar decisiones de inversión. El análisis concluye que tratar los residuos cerca de su origen podría reducir la presión sobre los vertederos y los presupuestos locales, al tiempo que facilita el aprovechamiento de recursos que actualmente se eliminan.
[Este contenido procede de CLIMATE POLICY INITIATIVE Lee el original aquí]







