Reino Unido impulsa la robótica para clasificar textiles y residuos reciclables mezclados
La automatización puede mejorar la clasificación de residuos, pero su implantación se enfrenta a dificultades cuando los materiales llegan mezclados, contaminados o presentan formas y propiedades variables. Para abordar estos obstáculos, el Reino Unido ha puesto en marcha el National Waste and Recycling Robotics Adoption Hub (NORAH), una iniciativa dirigida por la Universidad de Kingston y financiada por Innovate UK. Anunciado el 9 de octubre de 2026, el centro forma parte de un programa gubernamental de 40 millones de libras que contempla ocho centros especializados en impulsar la adopción de robótica en distintos sectores.
Ensayos con residuos reales y contaminados
El centro permitirá probar, validar y evaluar sistemas robóticos en condiciones reales de funcionamiento, en lugar de limitarse a ensayos de laboratorio. Su trabajo inicial se centrará en flujos complejos, como residuos textiles, materiales reciclables mezclados y residuos blandos, en los que los sistemas actuales presentan mayores dificultades de clasificación.
Para ello, el proyecto combinará sistemas avanzados de detección, células de clasificación robótica con varios brazos y simulación digital. Las tecnologías se probarán con flujos de residuos contaminados para medir la precisión de la clasificación, la capacidad de procesamiento, la gestión de la contaminación y la recuperación de materiales.
El objetivo es obtener datos de rendimiento medidos de forma independiente que permitan comparar las soluciones y determinar cuáles responden mejor a las condiciones específicas de cada instalación.
Evaluar el rendimiento y la viabilidad económica
NORAH también analizará las condiciones necesarias para incorporar estas tecnologías a las plantas de tratamiento. El centro elaborará modelos económicos adaptados a cada instalación para estimar los periodos de recuperación de la inversión y facilitar la toma de decisiones sobre la adopción de equipos robóticos.
Entre sus servicios figuran la evaluación comparativa de sistemas utilizando muestras de residuos proporcionadas por los operadores y el apoyo a su integración en instalaciones de recuperación de materiales, incluidas plantas con infraestructuras existentes y espacios limitados.
Esta evaluación busca reducir la incertidumbre sobre el rendimiento de la automatización y los resultados que pueden obtenerse en cada entorno. La iniciativa pretende así facilitar decisiones de inversión basadas en datos de funcionamiento y no únicamente en las prestaciones comunicadas por los fabricantes.
Clasificar textiles y separar materiales difíciles
El programa abordará retos específicos de la gestión de residuos, como la clasificación de mezclas de fibras textiles, la eliminación de contaminantes y el desmontaje automatizado de productos. Estas operaciones requieren identificar materiales y componentes diferentes dentro de flujos en los que la contaminación y la variabilidad pueden dificultar la clasificación mecánica convencional.
Además de las pruebas técnicas, el centro ofrecerá formación para el manejo seguro de sistemas robóticos en entornos de residuos contaminados y programas para acompañar la transición de los trabajadores hacia nuevas funciones. La iniciativa también facilitará el contacto entre desarrolladores tecnológicos, operadores de residuos, administraciones locales y otras organizaciones del sector.
Un consorcio para acelerar la implantación
La Universidad de Kingston dirigirá el proyecto junto con un consorcio que incluye a la Universidad de Kent, la West London Waste Authority, desarrolladores de robótica, operadores de residuos, administraciones locales y organismos nacionales.
El presupuesto total de NORAH asciende a 3,6 millones de libras, de los que 1,5 millones corresponden a la Universidad de Kingston. El centro forma parte de un programa público más amplio destinado a apoyar la incorporación de tecnologías robóticas en empresas y servicios públicos.
Según la universidad, la iniciativa pretende prestar apoyo a más de 150 organizaciones y alcanzar implantaciones operativas de aquí a 2030. El proyecto busca facilitar que las tecnologías que demuestren su eficacia pasen de la fase de desarrollo a su utilización en instalaciones reales, contribuyendo a recuperar más materiales y reducir el envío de residuos a vertedero.
[Este contenido procede de KINGSTON UNIVERSITY LONDON Lee el original aquí]







