Valorización de colchones desechados mediante micología para desarrollar materiales de construcción sostenibles
La acumulación de colchones desechados representa un desafío ambiental global. Cada año, millones terminan en vertederos y pueden tardar hasta 120 años en degradarse. Su composición heterogénea—espumas, telas y metales—complica el reciclaje convencional y genera altos costos y contaminación.
Innovación tecnológica
El equipo de la Universidad de Swinburne ha desarrollado un método que transforma colchones fuera de uso en aislantes térmicos:
- Los colchones se desmontan para separar y triturar la espuma de poliuretano, que se desinfecta y sirve como sustrato para el crecimiento de micelio (red de filamentos vegetativos de hongos).
- El micelio consume parte de la espuma y forma una estructura compacta y ligera, actuando como aglutinante natural.
- El proceso se realiza en condiciones controladas, sin adhesivos sintéticos ni altas temperaturas, reduciendo la huella ambiental.
Propiedades técnicas del material
- Baja conductividad térmica, adecuada para conservación de temperatura interior y eficiencia energética en edificios.
- Resistencia a temperaturas extremas (~1.000 °C), humedad y ciertos patógenos.
- Biodegradable y no tóxico, con posibilidad de compostaje al final de su vida útil.
- Ligero y adaptable, permitiendo fabricación de paneles a medida para distintos usos.
Impacto ambiental y económico
- Reutiliza residuos urbanos voluminosos, evitando vertidos y emisiones asociadas a la producción de aislantes convencionales.
- Contribuye a un modelo de economía circular, reincorporando materiales al ciclo productivo.
- Reduce la presión sobre vertederos y disminuye la dependencia de materiales sintéticos de alto impacto ambiental.
Desafíos y perspectivas
- Escalabilidad del proceso y estandarización de la calidad del material.
- Cumplimiento de normativas de construcción y aceptación industrial.
- Evaluación de la viabilidad económica frente a aislantes convencionales.
El proyecto plantea un modelo urbano donde colchones desechados se recolectan y transforman en aislantes, cerrando el ciclo de los materiales y promoviendo prácticas sostenibles en la construcción. Esta innovación ejemplifica cómo la biotecnología puede transformar residuos complejos en recursos valiosos, avanzando hacia edificaciones más limpias y una economía circular eficiente.






