Valencia prueba tecnología pionera para convertir residuos agroalimentarios mixtos en recursos de alto valor
Valencia se convierte en la primera ciudad europea en acoger la demostración real del proyecto MixMatters, iniciativa pionera que busca transformar residuos agroalimentarios mixtos, que hasta ahora no podían valorizarse mediante los sistemas convencionales, en nuevos flujos de valor. La iniciativa, coordinada por AINIA y financiada por Circular Bio-based Europe (CBE-JU), reúne a 18 socios de ocho países europeos, incluyendo al Ayuntamiento de València a través de València Innovation Capital.
El piloto se desarrolla en Mercavalència, donde se ha instalado una unidad de separación móvil que integra robótica, visión artificial e inteligencia artificial para identificar y clasificar automáticamente biorresiduos contaminados con plásticos, cartón y vidrio. La tecnología permite recuperar subproductos de alto valor, incluyendo concentrados de azúcares, proteínas y fibras, compuestos bioactivos y monómeros plásticos reciclables, reduciendo vertidos, incineración y emisiones de CO₂.
Diversos socios del consorcio aportan soluciones complementarias: Recycleye contribuye a la separación de materiales, VTT a la estabilización y deshidratación de residuos, e ILVO realiza análisis detallados de la fracción orgánica. En esta fase, se procesarán hasta 16 toneladas de residuos agroalimentarios, validando la eficacia de la tecnología en condiciones reales.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de gestión de fracción orgánica de Valencia, consolidada desde la implantación del contenedor marrón en 2016 y la valorización de residuos para compost en la EMTRE. Durante 2025, se recogieron 46.440 toneladas de residuos orgánicos, un 5 % más que en 2024, evidenciando la madurez del sistema. MixMatters complementa esta gestión al abordar residuos mixtos que no podían tratarse hasta ahora, convirtiéndolos en recursos útiles para la bioeconomía circular.
El coordinador del proyecto, Nicolas Issaly, señala que este nodo valenciano es el primero de tres pilotos que se desplegarán también en la industria alimentaria (Natural de Montaña – Anna) y en centros de tratamiento de residuos de invernaderos (SACh – Almería). La experiencia permitirá optimizar procesos de separación y recuperación, evaluando su replicabilidad y eficiencia en distintos flujos de residuos.
El piloto se integra en el Sandbox Urbano de Valencia, un entorno real de prueba donde la ciudad funciona como laboratorio vivo para implementar soluciones de gestión de residuos, sostenibilidad alimentaria y reducción de huella ambiental. Esta colaboración demuestra cómo la combinación de tecnología avanzada y políticas públicas de gestión sostenible permite transformar residuos en recursos de alto valor, fortaleciendo la resiliencia urbana y promoviendo un modelo de economía circular con impacto local y europeo.
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